Tecnología i-ART, el futuro de los diésel más eficientes de la mano de Volvo

Volvo acaba de anunciar una nueva tecnología exclusiva que permitirá reducir el consumo de combustible de la próxima generación de propulsores Volvo. Se llama Tecnología i-ART y si bien no es ninguna revolución, si que supone un paso de gigante gracias al control que se realiza sobre el inyector, que ahora hará mejor su trabajo. La fábrica situada en Skövde, Suecia, será la encarga de la fabricación de estas pequeñas piezas de altísima tecnología.

Tecnología i-ART volvo

El fabricante sueco basa su tecnología i-ART en los propulsores diesel de cuatro cilindros que emplean el sistema Common-Rail, una tecnología donde sólo hay una rampa que alimenta los inyectores y donde una bomba de alta presión es la que se encarga de gestionar la presión que necesita el circuito. En otras palabras, la tecnología i-ART entra de lleno en esta fase controlando mucho más eficazmente este apartado. Uno de los grandes problemas de los motores diesel de tipo Common-Rail.

Este sistema, hasta ahora, no permitía controlar con la precisión necesaria la presión real de cada inyector por lo que un control más exhaustivo repercutirá directamente en no desperdiciar el combustible por lo que se reducirá algo este apartado. No se especifica cuanto, pero si que será interesante.

¿Cuál es el truco?

Bueno, la tecnología i-ART se centraría en controlar la demanda de cada inyector de manera independiente y no como se hace hasta ahora de manera general. Así, si se estudia la necesidad de cada inyector se puede ser mucho mas eficiente y ofrecer la presión que cada uno demande. Te anticipo, que la presión alcanzaría los 2.500 bares, una cifra de la que están más que orgullosos en Volvo.

Tecnología i-ART volvo

Si, que habéis leido bien, 2.500 bares de presión. Una cifra que hay que leer con bastante detenimiento para ser conscientes de lo que supone. Para comenzar, una atmósfera de presión, equivale a la presión que existe a 10 metros de profundidad en el agua. 2.500 atmósferas supondría la presión que se ejercería a 25 kilómetros de profundidad. Para que os hagáis una idea, los mejores submarinos rondan los 600 o 700 metros de profundidad, en los coches del futuro, los materiales piezoeléctricos tendrán una importancia mayor incluso de la que tienen ahora. La cantidad de tecnología que se ha tenido que emplear para poder realizar estos inyectores es inimaginable.

Gracias a un microprocesador instalado en cada inyector, se podrá saber los parámetros necesarios para que la eficiencia en el uso del combustible sea máxima y es que no hay dos cilindros iguales por lo que las necesidades no pueden ser las mismas. Hasta ahora, todos los cilindros recibían la misma presión, pero con la tecnología i-ART esto va a cambiar. Y para que os hagáis una idea de lo que supone, en esta fotografía se pueden ver los cambios que pueden llegar a producirse.

Tecnología i-ART volvo

Los parámetros que podrá leer este microprocesador serán el tiempo de inyección, la temperatura de combustible, el caudal de las inyecciones y la presión real de entrada, aunque seguro que es capaz de monitorizar muchos más aspectos gracias a su conexión con la centralita del vehículo.

¿Cuándo veremos la tecnología i-ART aplicada al mundo real?

Según Volvo, el lanzamiento de la tecnología i-ART aplicada a un motor lo podremos ver en otoño de 2013, eso sí, con una serie de propulsores asociados a una nueva caja de cambios automática con 8 velocidades que ayudará al refinamiento en la conducción y a la suavidad con la que se realiza el paso de una marca a otra.

Es tal la confianza depositada por Volvo en la tecnología i-ART, que los responsables se han apresurado a decir que sus nuevos propulsores relegarán a los V8 diésel a la era de los dinosaurios.