Audi fabricará el A3 en Brasil para ahorrarse el impuesto a los vehículos importados

Desde hace relativamente poco tiempo en Brasil está vigente un impuesto que obliga a pagar el 30% de los vehículos importados por lo que muchas marcas están moviendo o creando nuevas factorías en este país para producir sus vehículos, y hemos podido conocer que Audi fabricará el A3 en Brasil para ahorrarse este impuesto. Y es que es normal que quieran vender este modelo ya que es quizás uno de los mejores de su segmento como pudimos comprobar en Palma de Mallorca en su presentación. Y yo te pregunto querido lector, ¿acaso se debe obligar a fabricar en un país determinado con la amenaza de un impuesto del 30%? Para mi las marcas deben ser libres para escoger donde, como y con quien trabajar y un gobierno no puede amenazar de esta manera a un sector tan importante como este.

Audi fabricará el A3 en Brasil

La planta escogida donde Audi fabricará el A3 en Brasil será la empleada por Volkswagen en São José dos Pinhais, en el estado de Paraná. En esta misma factoría se ensamblan el Golf IV, el Gol Trend y el Voyage, entre otros modelos. Hasta dentro de un mes aproximadamente no se sabrá con exactitud cuando se comenzará a producir el nuevo A3 cuando Bernd Martens, miembro del directorio de Audi Global y responsable mundial de Compras de la firma, viaje al país vecino para acordar los detalles de viabilidad del proyecto. Un proyecto que no sólo afecta a Audi, sino que el Volkswagen Golf VII también tiene previsto aterrizar a esta factoría para ahorrarse el temido impuesto.

Audi fabricará el A3 en Brasil

Esto no deja de ser una noticia muy positiva para Brasil, que está obligando a las empresas automotrices a establecer sus bases logísticas en su país, pero me gustaría pensar que este método no saldrá de Brasil porque es tan arriesgado que podría acabar con la decisión de algunas marcas de no querer vender en ese país, una decisión drástica, pero como lo ha sido la creación de este impuesto. Imagínense que en su país no se pudiera comprar el coche que desees porque el Gobierno ha cerrado todas sus puertas y obliga a los fabricantes a costear un impuesto del 30%, o peor, que esa tasa la tengan que asumir los clientes. Con ese handicap muchos no comprarían y bajo esa amenaza están trabajando los fabricantes, no sólo de coches, sino también de motos. Una medida triste con consecuencias a corto plazo positivas, pero que habrá que ver su evolución por lo arriesgado de la propuesta.