Mercedes Active Body Control, ¿cómo funciona?

Está claro que Mercedes siempre ha esta a la vanguardia de la tecnología. Y es que la marca que más ha innovado en el mundo del automóvil, sigue desarrollando nuevas tecnologías. Y en este caso, pasamos a ver la Active Body Control de Mercedes en vídeo. Una nueva tecnología desarrollada específicamente para las suspensiones, y que e encarga de minimizar el mal comportamiento que suelen tener los coches en un firme en mal estado. Un sistema que se basa en incrementar la presión hidráulica que hay dentro de cada amortiguador, y de esta forma, modificar el comportamiento de los amortiguadores, pasando a ser más o menos blando, según las circunstancias.

Durante décadas, la suspensión siempre ha sido un elemento de compromiso. Y es que hay suspensiones mas rígidas pensadas para los modelos más deportivos, pero también las hay más comfortables para las grandes berlinas, o para modelos pensados para largos viajes. Es por ello, que desde hace tiempo, las marcas han empezado a desarrollar suspensiones que se adapten a todo tipo de firmes. Y uno de los más famosos son las típicas suspensiones magnéticas que vemos en marcas como Audi (con el Magnetic Ride), o en otras modelos como el Chevrolet Corvette, el Cadillac ATS o el reciente Ferrari 458 Italia.

De esta forma, estas suspensiones magnéticas cuentan con unas suspensiones que en su interior cuentan con un tipo de aceite con partículas de hierro. De esta forma, un campo electromagnético actúa sobre éstas, variando en cuestión de milisegundos la viscosidad del aceite, y por lo tanto, la dureza de las suspensiones. Y sin embargo, Mercedes utiliza un sistema totalmente diferente. Y sistema que no pretende ser tan efectivo como la futura suspensión predictiva de Audi, pero que tiene un funcionamiento extraordinario.

Y es que Mercedes utiliza el Active Body Control de esta forma: el sistema cuenta con cinco sensores repartidos en por todo el chasis, detectando el movimiento que el chasis sufre al pisar por terreno no uniforme. De esta forma, el Active Body Control (ABC) es capaz de ir variando la presión hidráulica en cada suspensión, eliminando el balanceo o el cabeceo del chasis. Además de estos cinco sensores, también hay sensores incluídos dentro de cada amortiguador, y que se encargan de medir tanto el recorrido que ejercen éstos, así como la presión en su interior.

Un presión en el interior de cada amortiguador, que puede variarse cada 10 milisegundos, por lo que este tipo de suspensiones ABC puede afrontar casi cualquier tipo de irregularidad, ofreciendo un comfort de marcha, sigo de sus más directos rivales. De todas formas, que mejor que dejaros con un vídeo en el que se explica el funcionamiento para que os hagáis una idea.