El Bugatti Veyron tendrá sucesor y probablemente será híbrido

Bugatti acaba de confirmar que ya trabaja en un nuevo super-deportivo. Si más no, eso es lo que ha afirmado el ingeniero en jefe del Veyron, Jens Schulenburg, a la revista británica Auto Express. No obstante, si por un momento pensáis que a la joia de la corona del Grupo Volkswagen ya se le han pasado los delirios de grandeza, váis muy equivocados. Segun parece, el sucesor del Bugatti Veyron será más rápido, más potente, más ligero y seguramente contará con tecnología híbrida como punta de lanza. ¡Y eso que estamos hablando de un deportivo con 1000 CV de potencia capaz de alcanzar los 400 km/h!

Para Jens Schulenburg, la clave en el desarrollo del nuevo Veyron (según apunta la fuente, es probable que incluso mantenga la misma denominación) será reducir el peso en la medida de lo posible, algo crucial si tenemos en cuenta que el modelo actual se queda a las puertas de las dos toneladas. En este sentido, el nuevo Veyron debería ser (de nuevo) un escaparate con avances en tecnología no vistos hasta la fecha, lo que incluye, por ejemplo, llantas fabricadas íntegramente en fibra de carbono:

El gran reto para el próximo coche será reducir el peso. Ahora estamos estudiando algunas tecnologías increibles, como las llantas hechas íntegramente en fibra de carbono. También estamos considerando la tecnología híbrida.

Tecnología híbrida. Éste es el punto más interesante del nuevo proyecto. Ahora por ahora, lo único que sabemos es que los ingenieros de Bugatti están no ya desarrollando un sistema específico, sino simplemente considerando la idea. Una idea, por cierto, que ya estará presente en el sustituto del Ferrari Enzo, el cual debería ver la luz en cuestión de pocos meses, así como en el revolucionario Porsche 918 Spyder. A grandes rasgos, se trataría de un sistema similar al KERS que se usa en la Formula 1, con acumuladores de energía y motores eléctricos en cada rueda dispuestos a ofrecer una importante dosis extra de potencia a través de un pulsador.

El problema es que un sistema híbrido implica tener que montar baterías, motores eléctricos y todo el cableado, lo que se traduce en más peso. Si tenemos en cuenta que el actual Bugatti Veyron pesa dos toneladas, mucho se han de mejorar las cosas a nivel de bastidor y otros componentes si se quiere bajar esa cifra de forma significativa. De conseguirlo, no me extrañaría que incluso las prestaciones del Bugatti Veyron Super Sport estuviesen en peligro. Sea lo que sea, lo que es un hecho es que de todo ésto no veremos nada hasta dentro de tres años, como mínimo. Antes tiene que llegar el Galibier, así que paciencia.

Vía: Auto Express