Abarth 695 Tributo Maserati, lujo y exclusividad para el salón de Ginebra

Hace poco más de un año, Abarth decidió sacar al mercado el Abarth 695 Tributo Ferrari, una especie de homenaje al fabricante del cavallino rampante con un precio verdaderamente exhorbitante: 42.000 euros. La verdad es que no se me ocurre ninguna razón que justifique una cifra tan astronómica, habida cuenta de que el Tributo Ferrari no contaba ni con uno de los motores que corren por Maranello ni con un equipamiento de esos que cortan la respiración. Aún así, todo parece indicar que para Abarth el balance ha sido más que positivo. Si no la verdad es que no me explico como se justifica la principal novedad de la marca para el salón de Ginebra: el nuevo Abarth 695 Tributo Maserati.

Como su nombre bien indica, el Tributo Maserati es el homenaje que Abarth ha querido rendir al exclusivo fabricante italiano. Como ya sucedió con el Tributo Ferrari, la versión que hoy nos ocupa también se fabricará en una serie limitada a 499 unidades. No obstante, a diferencia de éste, el nuevo Tributo Maserati se ofrecerá únicamente con carrocería descapotable y en un exclusivo color -- Pontevecchio burdeos -- desarrollado por Maserati con tecnología tri-capa. Aunque Abarth no ha dicho nada al respecto, no me extrañaría que en un futuro se añadieran más colores disponibles en el GranTurismo.

Mecánicamente, no obstante, las diferencias entre el Tributo Ferrari y el Tributo Maserati son mucho más sutiles. El motor es el mismo 1.4 Turbo 16V T-Jet capaz de rendir 180 CV, y va unido al cambio manual robotizado con levas en el volante Abarth Competizione. Para garantizar una banda sonora acorde con las pretensiones de esta exclusiva versión, Abarth ha elegido el escape opcional Record Monza, el cual cambia de tono al pasar de las 3.000 rpm, al igual que sucede con sus hermanos mayores.

Aunque en esta versión se ha primado el lujo por encima de la deportividad, el tren rodante está a la altura de lo que se espera de un modelo apellidado Maserati. Para empezar, los frenos cuentan con pinzas de cuatro pistones firmadas por Brembo y discos de 305 mm delante, mientras que en apartado de las llantas se ha optado por un juego inspirado en las del GranTurismo en medida 17". Las suspensiones también son específicas para este modelo.

El interior también está a la altura de las circunstancias, y aunque se han desechado los asientos de competición del Tributo Ferrari en favor de los de serie (bastante más confortables), el tapizado en piel Poltrona Frau seguramente hará las delicias de los más sibaritas. En el salpicadero y en la consola central, por su parte, Abarth ha optado por inserciones en fibra de carbono que combinan a la perfección con el cuero en tonos más oscuros.

No obstante, y a pesar de todo esto que acabamos de contar, un precio de 45.000 euros me resulta francamente injustificable. Claro que visto el éxito (aparente) del Aston Martin Cygnet y del Abarth 695 Tributo Ferrari, no me extrañaría que esta tendencia se extendiera en el futuro. De hecho, y volviendo al caso concreto de Abarth, resulta evidente que las versiones especiales se están convirtiéndo en algo recurrente para el fabricante italiano. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿para cuándo una versión Assetto Corse Stradale con 220 CV para plantarle cara al MINI Cooper S John Cooper Works?