Guerra de coches: Porsche 911 (1964) vs. Porsche 911 (2012)

Como ya sabéis, en nuestra sección Guerra de coches solemos comparar coches de diferentes fabricantes, aunque con características técnicas bastante similares. Ese fue el caso, por ejemplo, de la comparativa en la que enfrentamos al nuevo BMW M5 con el Mercedes-Benz E63 AMG: dos berlinas con personalidades algo diferentes, pero con motores tan potentes que, más que berlinas, bien podrían considerarse misiles balísticos con espacio para cinco ocupantes. La semana pasada, no obstante, hicimos una pequeña variación: en lugar de coger dos coches de diferente fabricante, mi compañero David optó por comparar el BMW Serie 1 M Coupe con el BMW M3, dos modelos que juegan en ligas diferentes, pero que cuentan con prestaciones muy similares.

La comparativa de hoy también contará con una pequeña variación... llamémosla "temporal". En lugar de comparar coches con características similares, hoy me apetece enfrentar a un mito de la historia del automóvil, el Porsche 911 de 1964, con su heredero natural de 2012: el Porsche 911 (991) presentado recientemente en Frankfurt. Cierto es que son dos coches bastante diferentes: a grandes rasgos, tan solo les une un motor bóxer de seis cilindros ubicado en posición trasera y una configuración de 2+2. Poco más, la verdad. No obstante, se trata de una comparativa más que interesante para darnos cuenta lo que ha evolucionado la indústria del automóvil en los casi 60 años que separan ambos modelos.

Empecemos, pues, por el Porsche 911 fabricado entre 1964 y 1969. Fue presentado en el salón de Frankfurt de 1963 (aunque no empezaría a comercializarse hasta el año siguiente) y desde el primer momento se convirtió en un auténtico fenómeno. Esa primera versión contaba con un motor bóxer de seis cilindros, capaz de rendir la friolera de 130 CV de potencia. Está claro que, comparado con los 350 CV que ofrece el 991 en su configuración más básica, no se trata de un motor especialmente brillante... aunque también hay que tener en cuenta que estamos hablando de 1964. El 911 fue concebido como una versión más grande, más potente y más confortable del Porsche 356, y aunque en un principio se optó por una configuración bastante diferente (conocida internamente por el código T7 754) finalmente se decidieron por la característica silueta que ha durado hasta nuestros días.

Mientras que el Porsche 911 original contaba con un pequeño motor bóxer de 2.0 litros de cilindrada, el 911 (991) de 2012 cuenta con 3.4 litros para la versión Carrera y 3.8 para la versión Carrera S. En lo que respecta a las cifras de potencia, la diferencia entre ambas generaciones es incluso más importante si cabe: mientras que el 911 se conforma con 130 CV, el 991 rinde una potencia de 350 CV para la versión Carrera (400 CV si optamos por el Carrera S). Por si la diferencia os resulta abismal, pensad que Porsche llegó a ofrecer una variante del 911 con tan solo 110 CV, el 911 T, sustituyendo de esta forma al 912 de cuatro cilindros (un modelo conocido popularmente como el 911 "de los pobres"). Por encima del 911 base también había el 911 S, con la potencia aumentada hasta los 160 CV.

La versión más prestacional de esta primera generación del 911 no es el 911 2.7 Carrera RS, como muchos creen, sino el Porsche 911 R de 1969. De él tan solo se fabricaron 20 unidades, y era un auténtico peso pluma gracias a la utilización intensiva del aluminio. Lo mejor, no obstante, se encontraba debajo el capó, y es que en esa particular versión, el 2.0 alcanzaba los 210 CV de potencia. Básicamente se trataba del mismo motor que usaban tanto el 904 Carrera GTS como el Carrera 6 (906). En otras palabras, es como si hubiesen montado el motor del RS Spyder de LMP2 en la carrocería del 911 actual. No obstante, ésta versión era más anectdótica que cualquier otra cosa, y fue desarrollada únicamente para su uso en competición.

A partir de 1969, Porsche mejoró sensiblemente su gama de motores con la inclusión de un 2.2 capaz de rendir 125 CV para el 911 T, 155 CV para el 911 E y 180 CV para el más prestacional 911 S. A este motor corresponden las series C y D fabricadas entre 1969 y 1971. No obstante, y aunque la "primera generación" del 911 se alargó hasta la llegada del 911 (964) en 1989, hoy nos centraremos únicamente en el motor 2.0 ya que, de no hacerlo, seguramente acabaríamos con la cabeza hecha un lío ante tantas versiones y especificaciones diferentes que existen del 911 (éstas van desde la serie A a la serie L, a lo que hay que sumar las series que van de la "nueva serie" A (SC) hasta la serie K (Carrera) fabricada entre 1988 y 1989; un lío, vamos).

Pasemos ahora a centrarnos en el cambio, donde el salto cuántico entre ambas generaciones también es bastante notorio. Mientras que el 911 utilizaba un cambio manual de cinco relaciones (Tipo 901), el 991 cuenta con hasta siete relaciones en su configuración manual. La explicación la encontramos en la exigente normativa Euro 5, la cual obliga a mejorar significativamente los indicadores de eficiencia. Eso se ha traducido en cambios con desarrollos más largos, lo que equivale a menos revoluciones, lo que a su vez se traduce en menos emisiones y un mejor consumo. En el apartado de cambios automáticos, por su parte, hemos pasado de un Sportomatic de cuatro relaciones en 1969, a un PDK (Doppelkupplungsgetriebe) de doble embrague de siete relaciones en 2012. Éste se puede usar tanto en modo totalmente automático como en modo manual, utilizando las levas que se encuentran detrás del volante, algo impensable a finales de los años 60.

Si nos fijamos solo en el apartado mecánico, el salto entre ambas generaciones es importante. Si a ello añadimos lo que ha crecido el 911 en sus seis generaciones, la cosa ya es para llevarse las manos a la cabeza. El Porsche 911 original de 1964 media 4.163mm de largo, 1.610mm de ancho y 1.300mm de alto, mientras que su sucesor en 2012 ha crecido hasta los 4.547mm de largo (+384mm) y 1.808mm de ancho (+198mm), respectivamente. No obstante, donde más diferencias encontramos es en el peso: mientras que el 911 se quedaba 1.040 kilos (1.080 kg en las unidades fabricadas a partie de 1965), el moderno 991 sitúa la báscula en los 1.410 kg. Esa diferencia de 370 kg se debe tanto al equipamiento que ofrecen los coches modernos (aire acondicionado, navegador por satélite, asientos eléctricos, dirección asistida) como a los refuerzos que lleva la carrocería para hacerla más rígida, más resistente y, sobretodo, más segura.

Con todo, no es de extrañar que las prestaciones de uno y otro tengan más bien poco que ver. El 911 de 1964 podía acelerar de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 209 km/h. El Porsche 991 de 2012, por su parte, es capaz de parar el crono, saliendo desde parado, en nada más y nada menos que 4,6 segundos (usando el cambio PDK, 4,8 con el cambio manual y 4,4 con el paquete Sport Chrono). Si optamos por el 991 Carrera S de 400 CV, no obstante, esa cifra baja hasta los 4,3 segundos - una diferencia de 4 segundos, casi la mitad. Por su lado, la velocidad máxima asciende hasta los 289 km/h (304 km/h en el caso del 991 Carrera S). Casi 100 km/h de velocidad máxima es lo que separa, pues, la primera y la última generación del 911. Un mundo.

Obviamente, a nivel de conducción las diferencias son también bastante importantes. Aunque el 911 ya era considerado como toda una referencia a mediados de los 60, el Porsche 991 Carrera promete estar a la altura de lo esperado. Eso sí, con menos sobrevirage, uno de los principales problemas que presentaba la primera generación del coupé alemán, y que no fue seriamente rectificada hasta 1968 con la introducción de la serie B y su batalla 57mm más larga. Otros detalles significativos los encontramos, por ejemplo, en las llantas. Mientras que el 991 actual ofrece de serie llantas de 18" en el acabado estándar (19" en el Carrera S... ¡e incluso 20" en opción!), el 911 original contaba con llantas de 14" (de chapa en 1964; las famosas Fuchs no llegarían hasta el 911 S de 1966).

Como veis, estamos hablando de dos coches iguales, aunque completamente diferentes. Paradójico, ¿verdad? A pesar de que la potencia ha aumentado en 220 CV, el peso en 370 kilos, la velocidad máxima en 80 km/h y la aceleración ha bajado en unos 4 segundos, lo mejor de todo es que el espíritu del 911 todavía puede entreverse en el diseño y las características técnicas de la última entrega de la saga. A grandes rasgos, podríamos decir que el Porsche 911 ha permanecido casi inalterado a lo largo de los años: el motor sigue siendo un seis cilindros bóxer atmosférico, el cual sigue situado por detrás del eje trasero, como en el primer día; en el interior, sigue habiendo espacio para cuatro personas (entendiendo "cuatro personas" como "dos adultos y dos niños") gracias a su configuración 2+2; y sigue contando con el inconfundible diseño que catapultó el 911 original al estatus de mito allá por 1964. Casi nada.

Haciendo una proyección aritmética simple, el Porsche 911 Carrera de 2074 tendrá 570 CV de potencia, pesará 1.780 kilos y podrá alcanzar una velocidad máxima de 369 km/h. ¡Y eso sólo la versión más básica!

Fotos: Colla Verglas Tumblr | Lennen Descamps Flickr