Mercedes-Benz se lleva el récord al derrape más largo

Cuando hablamos de récords en el mundo del motor, es difícil no pensar en el Nürburgring, un circuito donde casi todos los fabricantes intentan ofrecer lo mejor de sí mismos para de esta forma poder compararse los unos con los otros. De hecho, no hace ni dos días Renault se hizo con la mejor marca para un tracción delantera con el nuevo Megane Trophy; por no hablar de la ya clásica batalla entre Porsche y Nissan. No obstante, el récord del que os quería hablar hoy es un poco diferente, aunque no por eso deja de ser menos interesante. El protagonista de la hazaña es la marca Mercedes-Benz, antaño conocida por sus coches confortables, sobrios y (hasta cierto punto) aburridos. ¿El record? Recorrer derrapando la distancia más larga posible. ¿El resultado? Una nueva plusmarca mundial de 2.308 metros. De lado.

Por increíble que parezca, este curioso intento ha contado con el respaldo total por parte de Mercedes-Benz, hasta el punto que el piloto elegido para conseguir la nueva marca es Mauro Calo, uno de los instructores que trabaja en el Mercedes-Benz World, un cento dedicado en exclusiva a la marca, en el Reino Unido, donde se imparten cursos de conducción, se organizan eventos y presentaciones, etc. De hecho, el récord se ha conseguido en las propias instalaciones que el fabricante alemán tiene en Surrey. El coche elegido no podía ser otro que el Mercedes-Benz C63 AMG, una berlina de altos vuelos que esconde un potente V8 de 6.2 litros y 457 CV de potencia, y que es capaz de generar hasta 600 Nm de par-motor, una cifra ideal para este tipo de acrobacias.

Evidentemente, uno de los elementos que más sufre en un intento de récord como el que hoy nos ocupa son los neumáticos. Afortunadamente, los neumáticos Pirelli (no hay información específica al respecto, ni si éstos contaban con un compuesto especial, cosa que dudo) aguantaron lo suficiente como para permitir a Mauro Calo batir el récord anterior en 394 metros, tras siete vueltas soltando una densa humareda blanca. Al final se puede ver claramente como el neumático trasero derecho está completamente destrozado, hasta el punto de que la llanta prácticamente está tocando el suelo.

Aunque pueda parecer una tarea relativamente asequible, dar ocho vueltas a un circuito redondo, completamente de lado y de forma ininterrumpida es cualquier cosa menos fácil. Para empezar, el control que se ha de tener sobre el coche ha de ser total desde que éste se pone de lado hasta el final, consiguiendo más o menos ángulo, o corrigiendo éste en mayor o menor medida, a base de golpes al acelerador. Lo que está claro, si obviamos el carácter anecdótico del récord, es que esta marca depende más de los neumáticos que del vehículo elegido, pues son los primeros (y lo que ellos duren) los que permitirán superarla o, por contra, fracasar en el intento.

Vía: Car Advice