Lo mejor y lo peor del Salón de Barcelona 2011

Hoy abre las puertas al público una nueva edición del Salón Internacional del Automóvil de Barcelona, una cita con el motor que está llamada a revitalizar un sector que lleva un par de años en caída libre. Desgraciadamente, y muy a pesar de los esfuerzos y el entusiasmo del que ha hecho gala la organización, la muestra catalana cuenta con muchos claroscuros. Por un lado, la falta de repercusión mediática se ha hecho notar en la edición de este año, con tan sólo una presentación a nivel mundial, y alguna que otra de más a nivel europeo (entre las que destacan las del Audi Q3 y las del nuevo Volkswagen New Beetle). Por otro lado, la manifiesta ausencia de algunas marcas generalistas ha deslucido una edición en la que se ha echado de menos a nombres como Opel, Citroën, Porsche, Honda o Mitsubishi. Sinceramente, si fuera parte de la organización no me sentiría especialmente orgulloso, claro que la situación económica y la crisis del sector es la que es, por lo que tampoco es justo achacar todos problemas solamente a una de las partes.

Por suerte, no todo ha sido tan negro como parece. Ahí están marcas como Audi o Volkswagen apostando por la cita de Barcelona con dos presentaciones de peso. Por un lado, los de Ingolstadt muestran por primera vez en Europa el nuevo Audi Q3, un crossover de reducido tamaño que viene a llenar el hueco que hay por debajo del Q5. La expectación, en este sentido, es doble: primero porque es un nuevo modelo de Audi, y eso, de por sí, ya lo hace merecedor de todo nuestro interés; y segundo porque este nuevo todo-caminos se fabricará en la factoría catalana que Seat tiene en Martorell, lo que ha significado salvar un buen número de puestos de trabajo. Es especialmente por este motivo por el que este coche ha sido tan bien recibido en Barcelona.

Volkswagen, por su parte, también ha aprovechado la ocasión para presentar el nuevo New Beetle (valga la redundancia) por primera vez en el Viejo Continente. Visto en directo, el nuevo Escarabajo gana muchos enteros, con un diseño ligeramente más maduro y con más empaque que el de su predecesor, y con unos acabados a la altura de las circunstancias. En el interior, destaca por encima de todo una franja que cruza el salpicadero de lado a lado, y que viene pintada en el mismo color de la carrocería (en el caso del modelo expuesto, de un vivo color rojo). Se trata del mismo recurso que utilizó Fiat en el 500 y que tanta personalidad ha dado al pequeño modelo italiano. Otros guiños al pasado son, por ejemplo, las llantas, inspiradas en el clásico diseño Fuchs popularizado por Porsche en los años 70; y una guantera a imagen y semejanza de la del Beetle original.

Hyundai no es una marca que suela copar muchos titulares en las ferias internacionales, pero el hecho de contar con una primicia mundial les ha dado un bien merecido protagonismo en la cita catalana. En este caso, toda la atención se centra en el nuevo Hyundai i40 en su configuración de berlina (la versión familiar fue presentada en Ginebra). No obstante, en el stand de la marca no todo se reduce al nuevo i40, sino que hay otros modelos a destacar, como por ejemplo el nuevo Veloster, el nuevo Genesis Coupe y el Elantra, que también se presentaba por primera vez en Europa.

Mercedes-Benz, por su parte, cuenta con uno de los stands más nutridos de todo el salón, prácticamente con un modelo de cada (pensad que en BMW, por ejemplo, no llegaban ni a la media docena de unidades en exposición). El más espectacular de todos es, sin duda, el Mercedes-Benz A Class Concept, una auténtica belleza que sustituirá al pequeño compacto de la marca alemana, con el que no tiene absolutamente nada que ver. Al lado del concept, el nuevo Clase C Coupe, el renovado SLK y el CLS lucharán por copar alguna que otra mirada, ya que para los tres el salón de Barcelona significa su debut nacional.

Del resto de marcas, la verdad es que hay poco a destacar que no conociéramos ya. Renault no ha dudado en traerse la mitad de los concept cars que presentó en Ginebra, incluyendo el Captur y el R-Space, siendo una de las pocas marcas que han apostado de manera decidida en el saló de Barcelona. Sin embargo, esta vez casi todo el protagonismo ha recaído en el pequeño (aunque no menos revolucionario) Renault Twizy eléctrico, al haberse hecho públicos los precios para el mercado español. Lancia, por su parte, ha presentado su renovada gama con el Thema, el Ypsilon y el Voyager... aunque el primero y el último ya los conocíamos bajo el nombre de Chrysler.

Como he comentado al principio, más que algunas novedades en sí, lo que se ha echado especialmente a faltar han sido algunos fabricantes generalistas como Opel, Citroën, Honda, Subaru o Mitsubishi. El caso de las marcas japonesas ya era conocido, ya que no pasan por su mejor momento. En el caso del fabricante alemán, y tal y como ellos mismos han afirmado, la razón se debe a que el millón de euros que cuesta (más o menos) estar presente en el salón no se puede compensar de ninguna manera con las ventas que genera la propia feria, por lo que es una inversión a todas luces deficitaria.

En un salón que no cuenta con la pegada mediática de Ginebra, Frankfurt o Detroit; y que está pensado sobretodo para el mercado nacional, así como para facilitar la compra de vehículos a la gente que se acerque físicamente a Montjuïc (en este sentido, no eran pocas las marcas que ofrecían grandes descuentos), no contar con esas marcas es algo que no se pueden permitir. Sólo espero que la cosa mejore muchos enteros de cara a la edición de 2013, porque si no... mal vamos.

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