Lancia presenta los nuevos Thema, Flavia y Grand Voyager

La unión Lancia-Chrysler desembarcará en el Salón de Ginebra con un montón de novedades. Junto al renovado Ypsilon, del que hablamos ayer, el stand del fabricante italiano contará, asimismo, con el nuevo Flavia, el nuevo Flavia descapotable, el nuevo Thema y el nuevo Grand Voyager. Se trata de nuevos modelos que, en realidad, no lo son tanto, pues como ya hemos comentado por aquí, estarán basados en el Chrysler 200, el 300C y el Grand Voyager, respectivamente. Decir que estarán "basados", de hecho, no es ser fiel a la realidad, pues las nuevas propuestas del fabricante italiano no son más que modelos Chrysler rebautizados con el nombre de Lancia para el mercado europeo. De hecho, hasta tal punto ha llegado la fusión de facto entre ambos fabricantes que incluso las fotos oficiales de Lancia son meras versiones retocadas de anteriores imágenes oficiales de Chrysler. Ley del mínimo esfuerzo, elevada a la enésima potencia.

Que llamen "diseño italiano" a modelos diseñados en los Estados Unidos, pensados para el mercado estadounidense roza el ridículo y la tomadura de pelo. Es la idea de "compartir plataformas para reducir costes de desarrollo" llevado al extremo, donde no sólo se comparten plataformas, sino modelos enteros donde lo único que cambia es el escudo que lucen en la rediseñada - eso sí - parrilla frontal. El hecho es que Lancia ha hecho una apuesta muy fuerte en este sentido, ampliando su gama de modelos (que hasta ahora no es que brillara demasiado, todo hay que decirlo) con tres nuevas propuestas, mientras que, de paso, los modelos de Chrysler pasarán a gozar de una mayor notoriedad en el mercado europeo. Visto así, no es una mala propuesta. En absoluto. Pero de ahí a hablar de "diseño" y estilo italiano va un mundo. Es como decir que el SEAT Exeo es pura pasión española.

Para empezar, tenemos el nuevo Lancia Thema, un modelo basado en el nuevo Chrysler 300C que, según el fabricante italiano, aglutina lo mejor de los dos mundos: tamaño, confort y presencia en la carretera, tres aspectos característicos de los modelos norteamericanos, con el estilo y la atención al deralle tan típicas de los coches italiano. Hablamos de una calidad que se verá reflejada en la utilización de materiales "nobles" como el cuero o la madera, sin incurrir, eso sí, en precios premium que lo conviertan en prohibitivo. Y es que el objetivo de Lancia es ofrecer un producto de gran nivel y refinamiento a un precio relativamente asequible. De esta forma, Lancia contará, por fin, con una verdadera alternativa en el segmento de las berlinas de gama media-alta, donde hasta ahora, el Thesis se veía incapaz de luchar de tú a tú con las propuestas japonesas y alemanas.

De todas formas, si tenemos presente que el Thema está basado en el nuevo 300C, que a su vez es una revisión de la anterior generación, que a su vez estaba basado en el Mercedes-Benz Clase E W210 (el que se comercializó entre 1996 y 2002), nos damos cuenta que la innovación técnica brilla completamente por su ausencia en éste modelo. Las mecánicas utilizadas, en este sentido, son una continuación de lo que nos encontramos en la variante americana del 300C: un 3.6 V6 de gasolina, con 292 caballos de potencia, y un 3.0 turbo-diésel de origen italiano, con potencias de 190 y 224 caballos, dependiendo de la versión que elijamos.

El interior, eso sí, gozará de un equipamiento al más alto nivel. Para empezar, el nuevo Lancia Thema contará con una pantalla táctil de 8,4" desde donde se puede controlar controlar el navegador o la radio, así como el sistema UConnect. A eso hay que añadir un sistema adaptativo de control de velocidad con avisador en caso de impacto inminente, así como un asistente de aparcamiento con cámara trasera. Se trata de un equipamiento Platinium que también contará con llantas de 22" de diámetro, y que será el que el fabricante italiano mostrará en la feria suiza.

En lo que hace referencia al Lancia Grand Voyager, al que ni tan sólo han cambiado el nombre por el de Phedra, se trata de un monovolumen de gran capacidad conocido por todos (el Chrysler Voyager lleva 27 años en el mercado), con espacio para siete ocupantes y de un tamaño algo más grande que el modelo al que sustituye. De nuevo, el comunicado de prensa habla de "un modelo americano que se casa con el diseño italiano", cuando lo único que han hecho es cambiar la parrilla frontal al modelo de Chrysler.

Debajo del capó, encontraremos un 3.6 V6 de 283 caballos, un motor que cumple con la estricta normativa Euro5, y que seguramente vendrá acompañado de otro V6 turbo-diésel similar al visto en el Thema. Como ya pasa en el Chrysler Grand Voyager, el equipamiento de la versión rebautizada por Lancia se caracterizará por la sobreabundancia, con elementos tales como una "super consola" (sic) y un equipo multimedia para gozo y disfrute de los ocupantes, así como elementos de seguridad como puedan ser un avisador que detecta objetos en los pasos de cebra o los ángulos muertos del monovolúmen. De motorizaciones más modestas y afines a los gustos europeos, como por ejemplo un cuatro cilindros, de momento, ni rastro.

Finalmente, la otra novedad que Lancia traerá al Salón de Ginebra será el Flavia, un modelo basado en el nuevo Chrysler 200 y que hasta ahora - a diferencia de los otros dos - nunca se había comercializado en el mercado europeo. Presentado en forma de concept, aunque afirman que la producción del mismo podría empezar en menos de seis meses, el nuevo Flavia es la propuesta de Lancia para el segmento de las berlinas medias, donde hasta ahora el Lybra poco podía hacer para competir contra los rivales franceses y alemanes en el segmento D. El nuevo Flavia se ofrecerá tanto en berlina como en la nueva versión descapotable que recientemente hizo su estreno en los Estados Unidos.

Como he dicho al principio, se trata de un planteamiento más que acertado a la hora de reducir costes y potenciar la imagen de ambas marcas - que falta les hace. De todas formas, el esfuerzo que han hecho a la hora de adaptar los modelos americanos al mercado y los gustos europeos ha sido más bien escaso - en comparación, por ejemplo, al caso del Seat Exeo versus en Audi A4 B7. Sea lo que sea, lo que es innegable es que la cita suiza marcará el inicio de una nueva etapa para ambos fabricantes que, a la postre, no creo que les venga nada mal.

Vía: Autoblog