Red Bull X1, un prototipo de ensueño solo para consola

No soy nada aficionado a las consolas ni a los videojuegos, pero debo admitir que me fascina el género puro de simulación. Soy muy estricto a la hora de valorar las capacidades que ofrece un buen simulador, ya que si no es así rápidamente decaigo en el aburrimiento. Esta vez, quiero enseñaros un fascinante prototipo realizado por el ingeniero y jefe técnico del equipo Red Bull de Fórmula uno, Adrian Newey.

El diseñador inglés, como ya saben, es muy conocido en los hangares de la categoría reina durante estas dos últimas décadas. Sus nuevos bocetos en ingeniería de competición no verán la luz, ya que la idea será plasmada en un software y no en la realidad. No sabemos quién ha tenido la idea o la iniciativa, pero la empresa de Dietrich Mateschitz, últimamente, impresiona más en sus eventos espectaculares que en sus bebidas energéticas.

Nuevamente, ese es el eslogan principal, impresionar al espectador y congelar la vista de los más jóvenes. La dinámica de la Fórmula uno es una de las mayores riquezas que puedo percibir con mis ojos, y aunque este prototipo no llegue a ser real, soy consciente de las posibilidades que podría ofrecer a quien lo pilotase allí dentro. El Red Bull X1 es un monoplaza que volará al límite y más a ras del suelo que nunca, pero solamente podrá disfrutarse próximamente en el Gran Turismo 5 de PlayStation.

Aunque sea un prototipo irreal, es un concepto que se podría llevar a cabo muy pronto en la realidad, una estructura híbrida entre un Fórmula uno y un prototipo de Le mans. Actualmente los monoplazas de F1 son los más cotizados a nivel mundial en tecnología, pero tiene aspectos contradictorios como la aerodinámica. El objetivo es lograr la mayor velocidad pero a la vez conseguir la máxima adherencia posible en paso por curva, esto se consigue mediante la estructura aerodinámica.

Los alerones son los elementos más importantes para conseguir un efecto suelo determinante, pero a la vez nos restan muchísima velocidad ya que vamos cortando el viento continuamente con dichos apéndices. Además, ocasionan turbulencias negativas que afectan al comportamiento general donde se debe subsanar dirigiendo el flujo de viento. El Red Bull X1 está destinado para solventar todos esos inconvenientes. Es un concepto libre y revolucionario, sin la supervisión de ninguna normativa y velando exclusivamente por el mejor resultado posible.

En su exterior podemos encontrar una estructura muy radical pero realmente efectiva, destacar el recubrimiento de los cuatro neumáticos y del cockpit. Actualmente, las ruedas de un monoplaza rompen la aerodinámica además de lastrar la aceleración y velocidad, pero en este concepto es completamente al revés. Las carcasas que recubren los neumáticos son de carbono y fibra de vidrio, un material ligerísimo pero muy sólido. El habitáculo del piloto se ha cubierto con un vidrio al mismo estilo que la luna de nuestro automóvil, perfilada y elaborada para que el encaje con la carrocería sea perfecto.

Los alerones son muy similares a los de Fórmula uno, pero con un diseño diferente y menos sobrecargados. El fondo plano no se aprecia en las imágenes, pero consta en toda la parte inferior, sobrevalorándolo como un aspecto vital para ir anclado al suelo. En la parte posterior encontramos un difusor que desprende del mismo fondo plano y que trabaja conjuntamente con la turbina del motor. Sí, olvídense del motor Renault V8 de 2,4 litros ya que este bólido es propulsado por una turbina de 1.438 caballos y 714 Nm.Su principal ambición no es la velocidad punta, pero puede presumir de ir a más de 400 km/h sin despeinar al que va dentro.

Me apuesto lo que queráis a que este prototipo saldrá de los televisores dentro de muy poco, al menos, Sebastian Vettel se habrá quedado con las ganas de probarlo en la realidad, ya que ha sido el elegido para ponerlo a punto. Debe ser increíblemente espectacular conducir el circuito de Suzuka al límite y parar el registro en 1:11.540 en vez del 1:32.035 de la semana pasada. Otra cosa es que los videojuegos sobrepasen la realidad, o que los ingenieros te convezcan de que ese ritmo pueda ser posible en la realidad. Simplemente, escalofriante.