Probamos el Subaru Impreza WRX STi

Como ya habéis podido leer, la semana pasada tuvimos la ocasión de asistir a un curso de conducción impartido por Drivex en el circuito del Jarama. Al igual que nuestro compañero David del Pozo, pude probar el F430 Scuderia, y solo puedo corroborar todo lo que os ha contado con una sonrisa de oreja a oreja. En esta ocasión os vamos a contar otro de los coches que pudimos probar en aquella jornada.

Se trata de un Subaru Impreza WRX STi con especificaciones del Grupo N y la nada despreciable potencia de 316cv. A diferencia de la prueba del Ferrari 430 Scuderia, el Impreza lo probamos a última hora, con él ya "rodado" y con calor en el ambiente y en la pista. La verdad es que me pilló por sorpresa porque no esperaba después de toda la mañana haciendo cosas el que fuera a conducir otro coche más por el circuito. Además, de los coches de calle que había rodando era el que más me llamaba la atención. Los otros cochecillos de nada eran un par de Mini Cooper S, un Megane RS III y un Clio Sport III, total náh.

Exterior antiguo, pero muy expresivo

Hay dos cosas que llaman la atención sobre el resto del conjunto. Por un lado, la archiconocida y gigantesca entrada de aire en el capó, y por otro lado (o más bien por en el otro lado) el gran alerón que posee la zaga. A primera vista me dio la impresión de ser relativamente pequeño, no tanto por el largo sino por el ancho. Realmente de ancho, el Subaru Impreza WRX STi mide 1740 mm, algo que está acorde a otros modelos de la categoría. De todas formas hay que tener en cuenta que hablamos de un coche con ya algunos años, y que poco a poco los coches han ido creciendo a lo largo de los años.

Otra cosa que me llamó la atención eran las llantas. No se, pero se las veía algo raras. Al acercarme las dudas se resolvieron al ver que lo que calzaba el Impreza eran unos bonitos slicks en vez de neumáticos de calle. Ahora para los debora datos (a los cuales envidio, puesto que yo rara vez me acuerdo de datos concretos de coches), comentaré los aspectos más importantes a nivel técnico.

El motor de este Subaru Impreza WRX STi se trata del Boxter de 2.5 litros denominado EJ257, 16v con doble árbol de levas y turboalimentado con un modelo de la marca IHI (empresa japonesa, como no, en un modelo japonés), que desarrolla unos 300cv. La caja de cambios se trata de una manual de 6 velocidades algo corta para la potencia que tiene. Además, como muchos sabréis, se trata de un modelo de tracción total, que cuenta con un sistema llamado DCCD (Driver Controlled Center Differential) que se trata de un diferencial electromecánico capaz de bloquear cuando y cuanto necesite, para distribuir la fuerza del motor a cada eje para que todas las ruedas giren a la misma velocidad, dicho de una forma muy básica y resumida.

Un interior soso pero correcto

Sobre el interior del Subaru Impreza WRX STi llaman la atención los asientos, tanto los delanteros como los traseros. Los delanteros son unos semibacket muy cómodos, que aguantan muy bien el cuerpo en curvas. Me gustó especialmente el agarre de los hombros, ya que normalmente los asientos de los coches suelen centrarse sólo en la zona de los riñones. Los traseros agarran bastante para este tipo de asientos. El volante no tiene formas extrañas como en otros modelos (con la parte de abajo plana por ejemplo), pero el tamaño es más pequeño de lo normal, con lo que se pueden hacer juegos de manos más fácilmente. Aparte se le notaban ya los años y el uso, con algunas cosas desgastadas o deslucidas, pero desde luego no es la parte que más nos interesa en este momento.

Otro aspecto diferente a como me lo imaginaba ha sido la posición de conducción. La verdad es que es bastante buena, pero me esperaba una posición más de un deportivo , algo más bajito y más estirado de piernas. Aun así la posición es muy correcta, y aunque me dio un poco sensación de estar encajonado estás muy cómodo.

Ya con el asiento (abajo del todo) y el volante reglado compruebo que tengo total visibilidad del cuadro, y que el campo de profundidad que me da el salpicadero del coche me permite ver con suficiente antelación todo lo que ocurre en la pista. ¡Ya estamos preparados para rodar!

¡Sopla turbo, sopla!

Antes de rodar nosotros al volante nos dieron una vuelta de reconocimiento a manos del instructor que nos iba a guiar, corregir y enseñar durante nuestra tanda. Si nunca has entrado al circuito viene muy bien para un primer reconocimiento, y aunque hayas entrado siempre te viene bien para coger referencias del coche con respecto al trazado: puntos de frenada, marchas, trazadas, etc. aunque en una vuelta tampoco puedes memorizar absolutamente todo.

Al acabar la vuelta me pongo a los mandos, y lo primero que se nota después de ajustar el asiento (como os explicaba antes), es lo corto que es el recorrido de la palanca de cambios. En lo que en un coche normal recorres de una marcha hasta punto muerto aquí ya has completado todo el recorrido hasta la siguiente. Debido a esto y a mi pequeña “brusquedad” soltando el embrague, en las primeras subidas de marcha el coche pega un par de tirones, así que decido tomármelo con calma, vísteme despacio que tengo prisa. Además, antes de empezar el instructor nos había informado de que la cuarta marcha rasca al entrar y hay que hacerlo con cuidado. Otra razón más.

La parte buena es que ya he rodado más veces en el Jarama, con lo que podía centrarme en disfrutar del coche y no de aprenderme el circuito. Durante la primera vuelta hay que aprovechar para sentir el coche lo máximo posible. El duro trato que habían recibido los frenos durante toda una mañana, vuelta tras vuelta con 4 adultos subidos en el coche, sin tregua, era muy palpable en el pedal. Prácticamente inexistente era el tacto durante la primera mitad del recorrido, y esponjoso durante la segunda mitad, pero al menos el coche, entre los slicks y que tiene mucho aguante, conseguía frenar a unas distancias muy respetables.

El paso por curva es muy elevado debido a los slicks, y gracias a esto y a la tracción total la sensación de subviraje es prácticamente inexistente. A mi me daba cierta sensación, pero también creo que estaba metiendo un pelín más de volante al tomar las curvas, desenderezando la dirección un poco después de haber pasado el vértice. Pero en curva rápida o curvas en las que se sale acelerando fuerte mientras sigues trazando, la sensación que daba el coche es la de querer ir de costado, pero era tan solo eso, una sensación. El coche no se menea un pelo y va justo por donde quieres que vaya. En resumen, el Subaru Impreza WRX STi es una gozada en muchos aspectos, sobretodo en agilidad y control, y porque no decirlo, el soplido del turbo mientras conduces enamora.

Hemos realizado un pequeño vídeo comparando la vuelta del instructor de Drivex con la nuestra. Perdonad por la manera “manual” de grabar en comparación con la del Ferrari, pero no nos dio tiempo a poder coger el soporte entre la anterior prueba y esta, con lo que tuvimos que grabar a pulso.

Valoración final

8.5 / 10

Ha sido un placer poder disfrutar de un coche de leyenda como es el Subaru Impreza WRX STi, en un marco tan entrañable, técnico y divertido como lo es el circuito del Jarama. Exteriormente sigue siendo una delicia, mientras que del interior hemos podido comprobar pocas cosas, principalmente las relativas al conductor y sólo centrados en conducir, no en usabilidad. Mi nota por lo tanto, está orientada al placer de conducción, respuesta, agilidad y dinamismo, por supuesto siempre enfocado en su categoría.