SAAB 9-5

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Finalmente ya es oficial, las imágenes del SAAB 9-5 que aquí presentamos no son las primeras en mostrarnos lo que el sedán sueco será de 2010 en adelante, pues como algunos de ustedes recordarán, Elías Notario ya nos enseñaba algunas a finales de junio provenientes de AutoBild.

Su diseño está fuertemente influenciado con el concepto SAAB Aero X que fuera presentado en el Salón de Ginebra durante el 2006. No obstante, su plataforma, motor y tren motriz están basados en el Opel Insignia, algo que ya se había visto entre el 9-3 y su contraparte alemana, el Vectra.

Hasta el momento, la armadora sueca ha anunciado cuatro opciones de motor para este modelo. El menos potente será un 1.6 litros turbocargado de 180 CV (177 HP), el cual estará disponible a lo largo de 2010. Le sigue en potencia un 2.0 litros también turbo pero de 220 CV (217 HP) y para rematar con la gasolina, la opción más interesante, un V6 de 2.8 litros también con turbocompresor cuya potencia será de 300 CV (297 HP).
La cuarta opción debajo del capó (cofre), es un 2.0 litros a diesel de 160 CV (158 HP) y 350 Nm (258 lb-pie), que cuenta con exactamente el mismo par del 2.0 de gasolina a partir de las 1,750 rpm.

Todas las transmisiones serán de seis velocidades, sin importar si su funcionamiento. Además, los 2.0 y 2.8 litros podrán acoplar tracción integral permanente por medio de un sistema Haldex que SAAB llama XWD, fuera de esto, el 9-5 es enteramente un tracción delantera.

En lo personal, el auto me gusta bastante. Sé que no es el mejor que se puede comprar de su segmento pero detalles como su velocímetro proyectado en el parabrisas, sus controles que emulan a los de un avión y su control de velocidad activo, lo hacen una opción sensata y única hasta cierto punto.

Según un estudio de la Universidad de Ruhr, los SAAB provocan en sus dueños diez veces más emociones que un Volkswagen a un usuario promedio. Esto también involucra un alto grado de implicación psicológica, lo que en castellano podría traducirse en cariño de los propietarios hacia sus autos. Me identifico mucho con esto último, aunque mi auto no sea escandinavo sino español.