vulgaridad
| 2 de noviembre de 2007 a las 04:07 | 57 comentarios
No me gusta hablar del SEMA Show porque no es un salón de automóviles. Es una feria de accesorios realizada en Estados Unidos. Y eso significa exageración, mal gusto, zafiedad y horterada llevadas a su máxima expresión. Es el carnaval del tuning. Un baile de esperpentos. Tampoco me gusta el Ford Mustang, que siempre me ha parecido uno de los coches más vulgares y “macarras” de la producción mundial. De hecho ha habido un GT500 varios días dando vueltas por el barrio y ni siquiera me...