El tercero en discordia, el convidado de piedra, se alzó con el título de pilotos de F1, después de una carrera en donde las matemáticas fueron protagonistas.

Una vibrante carrera de estrategias y de posibilidades fue la que jugaron los tres candidatos al título hace unos momentos en Interlagos. Por un lado, Hamilton perdiendo literalmente el campeonato en los primeros metros de carrera, por el otro Fernando Alonso quién intentó especular con las fallas ajenas y por último Kimi Raikkonen, el ice man, cobijado por la seguridad que le dió su equipo y su compañero Massa llega a un triunfo que le permite ser campeón, creo que merecidamente.

¿Qué decir de Hamilton? Increíblemente pierde toda posibilidad por no mantener la cabeza fría los primeros metros. Alonso inteligentemente buscó el descontrol del británico y lo logró. Uno hubiera querido que Fernando tuviera el camino más fácil a partir del leve despiste de Hamilton, pero hay que tener en cuenta que su motor era el de China y que Hamilton tenía motor nuevo. Alonso no podía hacer más que mantenerse y especular con los demás.

Ferrari, impecable. Un equipo y coches sólidos que supieron guiar tanto a Massa, fiel escudero esta vez, como a Raikkonen, aún cuando hubo que esperar la llegada de Rosberg, Kubica y Heidfeld por la línea de meta para confirmar su título y que Hamilton (en séptimo) no sumara algún punto más que le permitiera tener posibilidades en las últimas vueltas. Una expectativa inusual e increíble…

Bienvenido Kimi Raikkonen, a la lista de estadísticas que dice que es el nuevo campeón de Fórmula 1.