Los coches híbridos y eléctricos ya tienen un enemigo declarado (sin contar todos los no declarados): los invidentes los acusan de ser demasiado peligrosos por su bajo nivel de ruido. Esto, que en principio sería una ventaja, les impide detectar su presencia.

La federacion estadounidense de invidentes (NFB) ha dado la voz de alarma: los coches eléctricos (tanto híbridos, con pila de combustible o con baterías) les parecen demasiado silenciosos, y esto puede ser un peligro para personas con deficiencias visuales.

Este bajo nivel sonoro propio de los coches movidos por motor eléctrico siempre se había considerado una ventaja (que se lo digan a aquellos que vivan cerca de una M-30 o similar), pero ya se sabe que nunca llueve a gusto de todos.

La experiencia de los miembros de esta asociación se limita, hasta ahora, a los coches híbridos. Pruebas internas llevadas a cabo por ellos mismos les han hecho llegar a la conclusión de que, llegado el momento, no son capaces de oír un coche de este tipo acercándose a baja velocidad (o sea, cuando funcionan solo con energía eléctrica).

Lo cierto es que un automóvil totalmente silencioso resulta peligroso para cualquier peatón, tanto si tiene deficiencias sensoriales como si no. De hecho, no es la primera vez que se plantea la necesidad de que estos vehículos deberían ir provistos de algún dispositivo para emitir cierto ruido. La propuesta nunca se tomó en serio porque, hasta hace unos años, mucha gente se empeñó en que los coches eléctricos solo existieran en el reino de la ciencia ficción.

De momento, los fabricantes de híbridos, con Toyota a la cabeza, ya andan con la mosca detrás de la oreja, temiendo que en cualquier momento se les pueda venir encima una demanda millonaria por no poner una pegatina en el salpicadero avisando de que, en determinadas situaciones, el coche puede resultar demasiado sigiloso.

La conclusión de todo esto es bastante fácil: el automóvil nunca llegará a ser totalmente ecológico. Aunque solo sea porque esté obligado, por ley, a emitir un mínimo de contaminación acústica. Ojala lleguemos pronto a ese punto en el que el único inconveniente de un auto sea su ruido (sin contar la dificultad para encontrar aparcamiento).

Vía: worldcarfans