
La justicia alemana le ha dado un pequeño varapalo a ciertos vendedores de automóviles que no son del todo éticos.
El juez falló en contra de tres concesionarios de Alfa Romeo al considerar “engañosa” la publicidad que estaban empleando. El cuerpo del delito no era otro que el Alfa Romeo 8C Competizione.
Las tres tiendas se pasaron gran parte del verano anunciando a bombo y platillo que disponÃan, para la venta al público, de semejante superdeportivo. Una alardeaba de que podÃa servirlo “de inmediato”, mientras otra aseguraba disponer de una unidad con “muy pocos kilómetros”.
Pero habÃa un pequeño detalle que los tres concesionarios no tuvieron en cuenta: el Alfa Romeo 8C Competizione no se empezará a servir a sus afortunados propietarios hasta este otoño, y, además, las únicas 500 unidades que se contruirán ya están todas vendidas.
La decisión judicial ha tenido que sentar como un tiro a los dueños de estos tres concesionarios, que ya se veÃan iniciando una brillantÃsima carrera en el mundo de la polÃtica. Cualidades no les faltan: son expertos en promesas sin sentido.










El pleno del Jurado de Autocontrol de la Publicidad acaba de instar públicamente a GarcÃa Carrión a rectificar otros dos anuncios de zumos Don Simón por considerarlos “publicidad engañosa, en uno de los casos, y no solamente engañosa, sino ilÃcita por excluyente, en el otro”.
Yo no estoy en contra de la publicidad comparativa, pero cuando la publicidad se vuelve como dice Isaias ilÃcita y engañosa, lo mejor es denunciarlo y más si el caso son los zumos.