En la historia de la F1, nunca habíamos visto un campeonato mundial decidirse en la última curva, de la última vuelta, de la última carrera.

Por supuesto que es entendible. A la euforia de todo el equipo Ferrari y de la propia familia de Felipe Massa que veían cómo se acercaba metro a metro al campeonato mundial, se le agregaba la del propio presidente de Ferrari Luca di Montezemolo. Pero la euforia pronto se convirtió en frustración y rabia cuando Lewis Hamilton y su McLaren superaban a un lento Timo Glock para conseguir el quinto lugar que le daba el título.

Destrocé la televisión cuando Hamilton cruzó la meta, es la verdad”, admitió Montezemolo a quién no se le puede reprochar nada. Cualquiera en su posición hubiera hecho lo mismo. O aún peor.

Fuente: Reuters