
En 1936, cuando la Fórmula 1 se conocÃa como Grand Prix, dominaban los Auto Union Type C y los Alfa Romeo 8C/35. Mercedes, que con el anterior W25 habÃa conseguido grandes éxitos en 1934 y 1935, estaba rezagado y perdiendo fuelle ante sus rivales. Por eso, decidieron retirarse al comienzo de la temporada y concentrarse en desarrollar el próximo bólido para 1937, el W125.
Las reglas de la competición en aquellos años eran muy simples puesto que habÃa libertad total para los fabricantes con excepción del peso máximo en vacÃo del coche, que debÃa ser inferior a los 750 kg. Por supuesto, con esa falta de limitaciones pronto llegaron motores con potencias increÃbles para la fecha, en torno a los 600 y 700 CV. Haciendo una rápida comparativa, la Fórmula 1 actual sólo alcanzó esas cifras a mediados de los años 80, con la introducción de los motores turboalimentados.

Rudolf Uhlenhaut, diseñador jefe del departamento deportivo de Mercedes, se las ingenió para montar un poderoso propulsor de 5.7 litros con ocho cilindros en lÃnea y sobrealimentado por un compresor Roots en el chasis tubular del W125. Las cifras de prestaciones asustan incluso hoy en dÃa: 592 CV de potencia entregados a las 5.800 rpm y un par máximo de 926 Nm a 3.000 rpm.
El peso del motor (220 kg) representaba casi un tercio del peso total del monoplaza. El chasis se fabricó con una aleación de acero al nÃquel-cromo-molibdeno, aumentando su rigidez y reduciendo el peso. A esto último también contribuyó su carrocerÃa, en la que se emplearon paneles de aluminio muy ligeros. El sistema de suspensión fue ablandado de forma considerable para facilitar un mejor agarre al suelo; la trasera era de eje De Dion, mientras que la delantera era independiente.

Todo listo. En 1937 Mercedes presentó su nuevo equipo integrado por Rudolf Caracciola, Manfred VonBrauchitsch, Hermman Lang, Richard Seaman, Christian Kautz, Goffredo Zehender como suplente y por supuesto, el nuevo W125. Su dominio de la temporada fue absoluto, ganando cuatro de las cinco pruebas puntuables para el campeonato, que se disputaba en Bélgica, Alemania, Mónaco, Suiza e Italia. Únicamente en Bélgica se le escapó la victoria a Mercedes debido a problemas mecánicos, aunque terminaron en tercera y cuarta posición.

Si hablamos de pruebas no puntuables, el W125 conquistó los Grandes Premios de TrÃpoli, Checoslovaquia y el mÃtico AVUS (Automobil-Verkehrs-und Übungs-Straße) de Alemania. Fue precisamente en este último circuito, que lo conformaban dos grandes rectas unidas entre sà por dos curvas peraltadas, donde se estrenó el Streamliner (foto superior), una versión modificada del monoplaza con un chasis más largo y una carrocerÃa más aerodinámica que le permitÃa alcanzar una velocidad punta de 380 km/h. Sin embargo, esta versión no fue la más rápida del W125.

Para la temporada de 1938 se introdujeron nuevos cambios en la competición, limitando los propulsores a 3.000 cc comprimidos o de 4.500 cc atmosféricos, algo que dejaba al W125 obsoleto. Pero Mercedes confiaba en el potencial de este coche y preparó una nueva versión experimental denominada W125 Rekordwagen con mejoras aerodinámicas y que montaba sobre la base del original un impresionante motor V12 de 5.6 litros sobrealimentado con dos compresores que lo impulsaba hasta los 736 CV de potencia. Todo un ejemplo de evolución aerodinámica para la época y que sigue siendo fuente de inspiración hoy en dÃa.
El 28 de febrero de 1938, Rudolf Caracciola consiguió a bordo del W125 Rekordwagen unos increÃbles 432,7 km/h en una autopista cerca de Frankfurt, el récord mundial de velocidad en carretera que continúa vigente hasta el dÃa de hoy. Posteriormente, el W125 fue sustituido por el W154, del que hablaré en otra ocasión.
Actualmente, las tres versiones de este bólido se conservan en el museo de Mercedes-Benz restauradas por completo y han podido verse en diversas concentraciones y festivales de clásicos como el Goodwood Festival of Speed.
GalerÃa de imágenes
Enlaces: Mercedes-Benz W125 (1937) | En YouTube: GP AVUS 1937 | ¡Gracias por las fotos Fran!


























Muy buen Post… y buenas las fotos.
Saludos
Hace ya muchos años leà una historia sobre la leyenda de “las flechas de plata”. Era más o menos asÃ. Mercedes pintaba al principio sus coches de competición de color blanco, en no recuerdo que competición, se pasaban unos kilos del peso permitido del coche, decidieron que la única posibilidad que tenÃan de aligerar el peso, era eliminar la pintura de la carrocerÃa. Durante la noche anterior al dÃa de competición lijaron hasta llegar al metal que se trataba de aluminio. Consiguieron el peso requerido con un aspecto de metal plateado y además ganaron la carrera. Desde entonces se pintaron plateados y se les conoció como “Flechas de Plata”.