El Instituto Fraunhofer de Sistemas Integrados (IISB) está desarrollando un equipo de propulsión híbrida apto para ser montado en vehículos de turismo con posterioridad a su salida de fábrica.

La idea es poder equipar coches de gasolina o diésel con un motor eléctrico adicional que permita reducir los consumos en trayectos urbanos.

Los técnicos involucrados en el proyecto afirman que el montaje posterior de este sistema tendrá un coste similar al de un tapizado en cuero; esto es, entre 1.500 y 2.000 €uros.

El primer prototipo, sobre la base de un Audi TT (elegido por la ligereza de su chasis de aluminio), verá la luz a finales de 2009 con dos motores eléctricos actuando sobre las ruedas traseras y el motor de combustión interna moviendo el eje delantero. El vehículo podrá efectuar pequeños recorridos a baja velocidad exclusivamente con electricidad, y utilizar ambos tipos de propulsión en las fases de aceleración.

El invento no estará listo para su comercialización antes de 2012 y, por supuesto, podrá ser aprovechado por los fabricantes de automóviles para su incorporación en la cadena de montaje.

Nota de prensa oficial (en alemán, PDF)