Pensaban pasar el fin de semana correteando por las carreteras alemanas, pero la policía les estropeó la diversión.

Cerca de 160 participantes (la mayoría famosetes y demás mobiliaro urbano de la telebasura germana) intentaban participar con alrededor de 80 bólidos de lujo en la Rushh Drive 2008, un remedo de la infame Gumball 3000 (aunque ellos no se cansen de negarlo).

Coches por valor de 8 millones de €uros sumando casi 30.000 C.V. de potencia en busca de un premio para el vencedor de 100.000 €uros. Pero que nadie se equivoque: ellos juran y perjuran que no se trata de una carrera (ilegal, que nadie lo olvide).

El jueves, la policía paró la caravana antes de que pudieran salir de Munich, decomisó 63 de los coches (Porsche, Ferrari, Maserati, incluso un Rolls Royce Phantom Cabrio y un Mercedes SLR) y los trasladó a una nave, donde quedaron retenidos hasta hoy domingo. Para muchos de los competidores la prueba se daba por concluida; sus coches no podían salir del improvisado “salón del Automóvil”.

Algunos, en un alarde de prepotencia, se agenciaron otros vehículos para poder continuar el paseo. Otro (miembro de la nobleza alemana) incluso aseguró que le sobraba el dinero (¿dónde he oído eso antes?) y que si no le devolvían su auto (un Ferrari) se compraría otro en Düsseldorf para pasar el fin de semana según los planes previstos.

Hoy domingo, al mediodía, se les han devuelto los coches para que “tranquilamente, ¿entendido?” puedan regresar a sus casas. A ver lo que tardan en volver a intentarlo…

Lo mejor de la prueba: el numerito de las grid-girls escogidas para la ocasión manifestándose porque la poli les había cortado el rollo…

Vía: spiegel