La desventaja ante la competencia de unidades importadas de USA, ha motivado que el gobierno mexicano implemente una ley que resultará polémica: sólo podrán legalizarse vehículos construídos en 1998, a partir de hoy.

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Vivir a pocos minutos de la línea fronteriza con Estados Unidos da la oportunidad de ver que más del 80% de los vehículos circulando son de orígen estadounidense. Para un observador foráneo resulta un hecho insólito, para detrimento de la industria automotriz en México.

La cuestión es que ya no podrán importarse unidades que no sean modelo 1998 (ni más nuevos, ni más antiguos). Es decir, vehículos con exactamente diez años de uso.

Esta ley (dicen) va dirigida, por sobretodo, a la zona norte del país donde a medida que uno se acerca a la frontera los modelos nacionales se van diluyendo en un desfile de vehículos de todo tipo y tamaño de procedencia norteamericana, muchos de ellos los llamados “chocolates”.

Por un lado, es la solución a que nos convirtamos en el “basurero gringo de chatarra y con peligro para el medio ambiente” como pregona la Asociación Mexicana de Distribuidores de Autos, claramente defendiendo intereses de la industria nacional (y los suyos propios). Y por el otro, se priva a gran cantidad de gente de acceder a un medio de transporte económico o al menos más accesible y se perjudica a los vendedores de modelos usados, a un lado y otro de la frontera, que, dicho sea de paso, hacían gran negocio con estos vehículos.

Naturalmente, para que todo esto tenga sentido, se tienen que implementar sistemas en donde el cliente que quiera comprar un vehículo nacional tenga más facilidades para hacerlo, donde los impuestos que se pagan en la compra y en la posesión no sean tan arbitrarios y altos y en donde los bancos y entidades de crédito muestren más respeto por el sufrido cliente que se ve involucrado en estudios de liquidez y listas negras de todo tipo.

¿Que si está bien?… Si se trata de defender la industria productora, lo está. Si se trata de que el grupo de siempre se lleve la mayor parte del pastel, es evidente que no; en ese caso, prefiero comprar un buen usado del año 98 de procedencia norteamericana, a comprar un vehículo chino (eso sí, producido en el país) que no tiene muy buenos antecedentes que digamos.

Actualización: el gobierno federal ha dado la primer prórroga hasta el 18 de marzo para importaciones.