Hace un par de días te ofrecimos la primera parte de la prueba del Ford Kuga, un vehículo, que como ya te contamos, ha supuesto un ligero cambio de concepto con respecto a la primera generación. Ya no estamos ante un SUV que se conduce como un compacto sino ante un SUV con toques de monovolúmen, aunque su comportamiento difiere bastante de su nueva, y conseguida, estética.

Probamos el 2 litros diésel con 140 caballos, el propulsor más demandado

Prueba del Ford Kuga

Cuando hablamos con la gente de Ford, les pedimos una unidad muy especial, y no pudieron ofrecernos una más interesante. Para comenzar, vamos a hablar del propulsor, un 2.0 TDCi con 140 caballos asociado a una caja de cambios manual. Si bien, anteriormente, en la primera generación, pude probar una unidad con el mismo propulsor pero equipada con una caja de cambios automática Powershift con doble embrague que funcionaba realmente bien. Por eso, poder tener entre mis manos esta caja manual con seis velocidades iba a ser muy interesante.

Hablemos de prestaciones. Con este motor, el Kuga puede pasar de 0 a 100 km/h en 10,7 segundos y alcanzaría una velocidad máxima de 188 km/h. Todo ello, y según la ficha, con un consumo medio de 5,9 litros cada 100, algo, y que como ya es cada día más habitual, es complicado que se pueda observar en una conducción habitual, estamos hablando de un litro y medio más a los 100.

Prueba del Ford Kuga

Pero más allá de este tipo de fichas técnicas, que pueden parecer simples, hay que hablar de lo que transmite, y en esta prueba del Ford Kuga, el SUV volvió a demostrarme porqué es uno de los más demandados, por detrás del todopoderoso Nissan Qashqai, eso si.

Un puesto de conducción elevado y un volante colocado en una posición algo más horizontal que a lo que estamos acostumbrados, así como la palanca de cambios muy cerca del volante, serán los elementos que más te llamarán la atención. La conducción es similar a la de un turismo, una característica que buscan aquellos conductores que quieran un vehículo con estética SUV pero sólo eso, no van a practicar una conducción off-road. Para ellos es perfecto.

La dirección es similar a la del nuevo Focus, emplea un sistema totalmente eléctrico, y puede parecer lo contrario, pero es bastante fiel y responde a la perfección a nuestras ordenes. A esto ayuda mucho el apartado de las suspensiones, que son capaces de absorver las irregularidades del asfalto y algo más importante aún, el balanceo de la carrocería. Algo que se podía criticar del anterior Kuga es que no tenía una gran estabilidad cuando hacía algo de viento y circulábamos a unos 120 km/h. En esta prueba del Ford Kuga nos hemos percatado de esta pequeña diferencia que ayuda mucho a que realizar un viaje sea todo lo cómodo posible.

Prueba del Ford Kuga

De hecho, y tras haber conducido un Qashqai y un Mazda CX5 creo que el Kuga es algo más duro de suspensiones que éstos con el objetivo de hacerlo mejor coche, al menos, en autovías ya que en terrenos algo más desfavorecidos peca justo de lo contrario.

Si bien no hay que andarse con rodeos, esto es un SUV, no una berlina, y el ruido aerodinámico es algo elevado, pero desgraciadamente, el motor también es algo ruidoso y podrían haber cuidado algo más el apartado de la insonorización. Para amortiguar esta sensación, los responsables afirman que las ventanillas laterales son un 25% más gruesas y que las puertas tienen un doble burlete para mejorar en este apartado. Sinceramente, habría que valorar la efectividad de la insonorización sin todo esto, pero se transmite sonido del motor y sobre todo, aerodinámico, proveniente, en gran medida, de los retrovisores.

El sistema de tracción total ha sido ligeramente renovado y desde el ordenador de abordo podremos ver el reparto de fuerza entre las cuatro ruedas de manera casi instantánea. Según nos informaron, este sistema de tracción total se evalúa hasta 2.500 veces por segundo. Si el sistema no necesita el impulso de las ruedas posteriores la fuerza se envía solo al eje delantero, una medida para ahorrar combustible.

Prueba del Ford Kuga

Con este propulsor se puede salir con bastante ligereza de los semáforos y gracias a las dos primeras marchas más bien cortas, parece que la capacidad de aceleración es mayor que lo anunciado por la marca, y eso es porque empuja mucho desde muy abajo. Tenemos 320 Nm de par que arrancan en las 1.750 rpm y culminan en las 2.750, aunque la potencia máxima se obtiene algo por encima, a las 3.750.

Abordé un pequeño viaje en esta prueba del Ford Kuga que me sirvió para comprobar, por una lado esa excelente comodidad, gracias también por los asientos delanteros, que recogen muy bien el cuerpo, y por otro lado que se nota algo que es más pesado, más voluminoso y la ficha técnica lo deja bien claro, es 78 kilogramos más pesado que la anterior generación. Éste elemento hace que el nuevo Kuga sea más lento, 3 décimas en el paso de 0 a 100, con respecto al anterior modelo, pero que consuma un poco menos, una décima en ciclo mixto.

En mi habitual prueba de consumo, en la que mezclo un recorrido de un 80% de autovía con un 20% de ciudad, el Kuga declaró 7,6 litros a los 100, 1,7 más que el homologado, eso si, esta prueba es para que os deis cuenta de lo que consume realmente y no lo que homologa, que siempre es algo más optimista.

Prueba del Ford Kuga offroad, un SUV que se comporta muy, pero que muy bien

Prueba del Ford Kuga

Pude meter al Ford Kuga en una pequeña pista offroad, sobre todo para ver como se desenvuelve con la tracción integral. Muchas unidades que salgan de producción no llevarán este extra y ya que teníamos la opción quisimos ver de lo que puede ser capaz. Eso si, esto no es un Wrangler, es un Kuga, y hay que tener en cuenta que podremos avanzar por sitios mal asfaltados, pero no está pensado para sortear una ruta 4x4.

Además, hay que tener en cuenta que el Kuga no tiene ningún sistema de ayuda a la conducción off-road, ni un selector de terreno, ni un control de la velocidad en descenso, ni, por supuesto, una reductora.

Prueba del Ford Kuga

El sistema se evalúa hasta 2.500 veces por segundo para repartir de la mejor manera la fuerza y eso nos permitirá circular por superficies embarradas o con la arena suelta sin despeinarnos. Hay que tener cuidado, porque si bien la altura libre al suelo es mayor que el modelo al que sustituye, sigue siendo algo justa y pasar por alguna zona puede implicar una situación desesperada.

  • Ángulo de entrada: 21,5 grados
  • Ángulo de salida: 27,7 grados
  • Ángulo ventral: 17,2 grados
  • Altura libre: 195 milímetros

Una pendiente inclinada e incluso alguna zona de zanjas no supondrá un problema y eso es algo que en esta prueba del Ford Kuga me quedó muy claro, es un vehículo perfecto para aquellos que pretenden abordar algún viaje a la nieve o la montaña y que quieren circular en ocasiones por carreteras algo más complicadas. Para ellos, el Kuga es simplemente, perfecto.

Repasamos a la competencia del Ford Kuga

La competencia en este segmento es muy amplia y si bien hace unos años tan sólo se podían adquirir un puñado de modelos, ahora la oferta asusta y el potencial consumidor tiene que mirar a prácticamente todos los fabricantes para poder tener una idea clara. Por enumerar:

  • Citroën C4 Aircross
  • Chevrolet Captiva
  • Honda CR-V
  • KIA Sportage
  • Mazda CX-5
  • Mitsubishi Outlander
  • Nissan Qashqai
  • Opel Antara
  • Peugeot 4008
  • Renault Koleos
  • Toyota RAV4

Prueba del Ford Kuga

Como ves, no será por modelos y hay prácticamente uno para cada tipo de cliente. Las marcas saben que es un mercado que todavía vende pero de lo que se han dado cuenta es que pocos clientes quieren un SUV para meterlo por campo y por eso la práctica totalidad de ellos ofrece variantes de acceso sin esta característica.

De entre todos estos, para mi el rival sigue siendo el Qashqai, aunque quizá se haya quedado algo anticuado, la oferta comercial es de primera. A la ofensiva japonesa hay que añadir un compañero, el RAV4, un clásico entre este tipo de vehículos y el Mitsubishi Outlander, otra apuesta segura.

Conclusiones de la prueba del Ford Kuga

Prueba del Ford Kuga

Lo primero de todo, el Ford Kuga me gusta, es un modelo que desde que salió al mercado me pareció de los más atractivos tanto estéticamente como por la oferta en materia de acabados y tecnología. Simplemente pocos rivales hay que puedan ofrecer todo lo que tenía nuestra unidad, que como ya hemos mencionado estaba más que bien dotada:

  • Active City Stop
  • Alarma de cambio involuntario de carril
  • Ayuda activa para aparcar (Active Park Assist)
  • Cámara de visión trasera
  • Detector de vehículos en ángulo muerto (BLIS)
  • Paquete Cuero
  • Techo panorámico Open-air
  • Portón automático (Ford Hands Free)
  • Tapicería de cuero negro Charcoal
  • Navegador con pantalla 5"

Con todo esto, el Ford Kuga de nuestra prueba tiene un coste de 35.000 euros aproximadamente, un buen precio para un coche que combina con bastante acierto la polivalencia de un monovolúmen, la capacidad off-road de un buen todocamino y el comportamiento y la facilidad de manejo de un compacto. Digamos que estamos ante un coche sencillo, muy bien terminado y con una oferta mecánica interesante, tanto como para que la marca ofrezca pocas opciones, y es que saben que con 2 motores y cuatro potencias son capaces de cubrir un abanico muy amplio.

7/10

Tenía muchas ganas de probar el nuevo Kuga y si bien me sigue pareciendo un vehículo excelente, creo que con esta nueva generación se ha perdido mucha personalidad, un elemento, que ante tanta competencia puede ser el elemento diferenciador que haga de tu producto uno especial, un producto que llame la atención sobre el resto. Esto no es sencillo de conseguir y lo lograron con la primera generación. Lástima que esta segunda, por el hecho de conseguir un vehículo global haya perdido parte de ese encanto. Eso sí, sigue tratándose de un SUV muy, pero que muy bueno.