Durante una semana he podido tener entre mis manos la segunda generación del Ford Kuga, un modelo que se lanzó en el año 2008 y que este año 2013 recibía esta citada segunda generación. En esta prueba del Ford Kuga de 2013 pudimos contar con una unidad cargada de extras, pero sobre todo, asociada a la combinación más interesante, el motor diésel con 140 caballos y la tracción integral.

Prueba del Ford Kuga

Esta opción, si bien no será muy demandada, es la más interesante ya que adquirir este tipo de coche con el único objetivo de disponer de un vehículo algo más elevado es un craso error ya que estamos tirando por la borda una de las características más interesantes de un SUV, la tracción integral.

En esta primera parte de la prueba del Ford Kuga vamos a realizar un pequeño repaso a los cambios estéticos, al equipamiento y al cambio de concepto que hemos podido experimentar entre la primera y la segunda generación del Kuga. No estamos ante un modelo rediseñado pese a emplear la misma plataforma, no, estamos ante un coche totalmente diferente. Y buena muestra de ello es el exterior.

Prueba del Ford Kuga, cambios estéticos para modificar el concepto

Prueba del Ford Kuga

Los últimos modelos de Ford se han caracterizado por ofrecer un diseño global, que pueda gustar a todos los mercados, un camino que se ha tomado para reducir los costes de desarrollo, pero que se ha dejado por el camino algo de personalidad. Si bien, el anterior Kuga, que era un SUV juvenil, ha dado paso a un modelo mas sobrio, elegante y demasiado conservador.

Por dimensiones estamos hablando de un SUV grande. Ha crecido 8 centímetros de longitud con respecto al anterior Kuga. Además, es ligeramente más estrecho y gana unos tres centímetros en altura. Y todo esto con una rebaja en el coeficiente de penetración aerodinámica, que pasa del 0,38 al 0,34, lo que ayuda a reducir los consumos, algo que veremos más adelante.

Prueba del Ford Kuga

Lo primero que me llamó la atención en esta prueba del Ford Kuga es el parecido, si lo miramos de frente, con un Ford Focus, parece que hayan sacado el paragolpes del compacto y lo hayan colocado en este realizando alguna modificación. Esto se nota en detalles como la división del paragolpes en tres zonas.

Los faros cambian y abandonan las formas redondeadas para adoptar una estética más agresiva, a juego con las luces LED para la iluminación diurna. Además, la zona superior ayuda a suavizar los nervios laterales del capó. Y si nos fijamos un poco más veremos que bajo ellos hay una diminuta tapa de plástico con la forma de una rejilla de panel de abeja, un detalle que ayuda a que esa estética sobria se difumine ligeramente. Además, siguiendo con este análisis minucioso al frontal, llama la atención que los nervios centrales del capó nacen del logo central para darle mayor presencia a la marca.

Prueba del Ford Kuga

Las rejillas inferiores laterales son meramente decorativas puesto que están totalmente tapadas para favorecer la aerodinámica, al igual que unos pequeños aletines colocados bajo estas que ayudan a reducir el impacto del aire.

Si damos un vistazo al lateral notarás que la zona inferior está rematada con unos plásticos negros para evitar, que si circulamos por un terreno de grava o arena, dañemos al Kuga. Llaman igualmente la atención las dos branquias (una a cada lado) que ayudan al nacimiento de los nervios laterales que conectan con las manetas y los faros posteriores. Las llantas de nuestra unidad presentaban un diseño multirradio que animaba a pensar que los diseñadores querían hacer un coche con una estética algo más deportiva.

Prueba del Ford Kuga

En esta vista es donde notaremos el principal cambio entre las dos generaciones del Kuga, la caída del pilar C, el posterior, que es totalmente vertical adoptando las formas clásicas de un monovolúmen. El objetivo era ampliar el espacio de los ocupantes de las plazas posteriores y la capacidad del maletero (46 litros más que hace un total de 456 litros). Es quizá, junto con la parte trasera, las que menos me han gustado porque confirman que el Kuga ya no es un SUV con un aire juvenil, ahora es un vehículo más serio, pero mucho mejor.

Y es en esta zona posterior la que más críticas a despertado. Si bien hereda los dos tubos de escape del anterior Kuga, ha perdido una característica que a mi me parecía fantástica: la doble apertura del maletero, una peculiaridad que ayudaba mucho a la introducción de bultos muy pequeños cuando el coche está aparcado. El portón es grande, muy grande y a veces hay que mover el coche completamente para meter una bolsa de la compra. Antes el funcionamiento era fantástico, ahora lo han perdido.

Prueba del Ford Kuga

Pero ha ganado un elemento que ha sido un gran entretenimiento en esta prueba del Ford Kuga, la apertura con nuestro pie del maletero. Hasta que no lo pruebas no te haces una idea de la comodidad que supone. Ir con la compra, con un objeto pesado o simplemente por comodidad, y pasar el pie por debajo y que se abra es, para mi, lo que hace que me olvide de la apertura en dos partes del anterior Kuga.

Hablando del maletero, cabe mencionar que si abatimos los asientos no nos queda una superficie plana que nos facilite la introducción de objetos largos, pero en Ford han ideado la manera de solventarlo. Unos soportes para que podamos levantar la tapa e igualar la altura. Es una manera algo poco práctica de hacerlo, pero al menos nos dan esa opción.

Prueba del Ford Kuga

Volviendo a la zona posterior, se nota la impronta del C-Max en esta zona pero mezclada con la que podemos ver en el Focus con elementos como los faros posteriores abrazando el lateral. Éstos están realzados por un marco con volúmen que los hace mas afilados y llamativos.

Prueba del Ford Kuga, un interior moderno, lujoso y muy tecnológico

Prueba del Ford Kuga

Acceder al interior del nuevo Ford Kuga es muy sencillo, pese a ser algo más alto sigue teniendo una distancia al suelo relativamente cómoda para que no suponga un problema. Lo primero que pensarás es: esto es un Focus. Si, guarda multitud de similitudes con el compacto de Ford, pero se ha retocado la práctica totalidad de los elementos para darles una identidad propia.

Sobra decir que nuestra unidad, con el acabado Titanium, está más que bien equipada y elementos como los asientos de cuero, así como el volante y la palanca, el salpicadero realizado en plásticos blandos y con un ajuste casi perfecto, y el llamativo techo solar panorámico consiguen engancharnos para no bajarnos del Kuga.

Prueba del Ford Kuga

La voluminosa consola central es, quizá, lo que te llame la atención por encima del enorme salpicadero, que unido al largo capó hace que estemos, o mejor, que lo parezca, situados muy retrasados. De hecho, y para mi gusto, el salpicadero es demasiado grande **y no ayuda a que apreciemos algo de la sobriedad que emana de su exterior en este espacio. Si bien, la calidad está fuera de toda duda. Esto se ha solucionado, al menos, en nuestra unidad, con la instalación de un **espectacular techo panorámico que otorga al Kuga una sensación de espacio interior muy elevada.

La radio, firmada por Sony, tiene un acabado en negro brillante, a juego con los controles del climatizador y de algunos dispositivos tecnológicos como el asistente de aparcamiento automático o la apertura remota del portón posterior. Inmediatamente inferior a esta zona nos encontramos con la palanca de cambios, que está en una posición muy monovolúmen con una altura elevada y que nos facilita la maniobra. Me ha recordado a la posición de la palanca que tenía el Honda Civic de hace dos generaciones, cerca del volante para evitar perder tiempo al cambiar de marcha.

Prueba del Ford Kuga

El volante por su parte es pequeño y con un tacto muy agradable. Es anatómico e integra dos pads para el control del ordenador de abordo y del volúmen y el manos libre. Para el control de velocidad y el limitador se ha confiado en un mando situado en la zona inferior izquierda. Es cómodo de manejar y una vez te acostumbras no hechas en falta la clásica palanca de algunos modelos de la competencia.

Si que hay algo que me llamó la atención, la longitud de la palanca de intermitencia y del limpiaparabrisas: es corta, me explico, el recorrido es muy corto y llama la atención porque es un detalle que nunca había visto en un modelo de estas características.

Prueba del Ford Kuga

El cuadro de instrumentos engloba una pantalla de grandes dimensiones y cuatro indicadores analógicos para el velocímetro, el tacómetro, la capacidad del depósito de combustible y la temperatura del agua. Las agujas están iluminadas en tono azul muy llamativo que casa a la perfección con el azul de la iluminación de la pantalla del ordenador de abordo. Éste elemento es quizá, uno de los más completos del mercado y podemos configurar una gran cantidad de parámetros, así como tener monitorizada la fuerza que recibe cada rueda, una información importante si queremos salir de la carretera y practicar algo de off-road.

Prueba del Ford Kuga

Hablando de pantallas, no, no me había olvidado de hablar de la pantalla del navegador. Es minúscula y podría rivalizar en tamaño con la que tenemos en el cuadro de instrumentos. Además, está situada en una posición muy lejana y obliga a fijar bastante la mirada para leer toda la información. El hecho de que esté colocada en una posición alta ayuda a no desviar mucho la atención de la carretera, pero esta posición se ve truncada por el tamaño. No entiendo como no se ha optado por equiparlo con la que monta el Ford Kuga norteamericano (Ford Escape), que si que tiene un tamaño más acorde con los tiempos que corren.

En esta prueba del Ford Kuga hemos podido prestar especial atención al sistema SYNC, y si bien su funcionamiento es perfecto, he tenido algún problema al sincronizar mi móvil, uno firmado por la empresa de la manzana mordida, ya que al entrar en la reproducción de música empleando el bluetooth, los primeros 10 segundos la música avanzaba muy rápidamente para luego volver al punto inicial y situarse en su sitio. He probado esto mismo con otros terminales y no me ha sucedido, pero he creído conveniente que supierais que este error, si os ocurriera, es probable que venga de vuestro móvil y no del sistema.

El resto de SYNC funciona a las mil maravillas y se postula como uno de los primeros sistemas de control por voz que realmente he podido emplear.

Prueba del Ford Kuga

Las plazas traseras son el elemento que más ha evolucionado en este Kuga. Ahora hay mas espacio para las piernas, si bien son algo estrechas y tres adultos pueden ir demasiado justos. Como delicatessens, estos pasajeros tendrán a su disposición dos bandejas portaobjetos y una toma de 230W para poder enchufar un DVD, un portátil o cualquier otro elemento que consideren oportuno.

El anterior Ford Kuga ya me parecía uno de los SUVs más bonitos del mercado, bien terminado, con una estética juvenil que invitaba a un público algo más joven a este segmento tan particular. Pero en el nuevo, si bien sigue conservando una impronta muy interesante, hay, para mi un cambio importante, el concepto. En esta prueba del Ford Kuga me he dado cuenta que ya no estamos ante un SUV que se conduce como un compacto, con un puesto de conducción similar, no, ahora estamos ante un SUV con dotes de monovolúmen: el volante está algo más horizontal y elevado, o al menos esa es la impresión que da, y la caída del pilar C adopta la forma del C-Max.

Prueba del Ford Kuga

Estamos por tanto ante un SUV en el que han intentado mezclar varios conceptos, el de compacto y el de monovolúmen dentro de un frasco SUV. El resultado es fantástico y es, probablemente, otra vez uno de los SUVs más interesantes del mercado. Al menos, en el plano estético, dentro de unos días nos adentraremos en analizar su comportamiento y en cómo en Ford están democratizando elementos tecnológicos que antes sólo estaba reservados para unos pocos. Para la segunda y última parte nos hemos guardado las impresiones de conducción y el análisis de la competencia.