Explosiones espectaculares originadas en un accidente, una pared de fuego que avanza a partir de un cigarrillo acercado a un poco de gasolina, a más octanos más potencia del motor, la relación entre el gasóleo y la gasolina y entre la gasolina y la naftalina. Pequeñas frases y palabras que parecen aisladas, pero que están armadas a partir de algunos de los mitos sobre la gasolina más comunes que mucha gente cree que son ciertos. Pero te diremos todo lo contrario y por qué no son verdad o al menos por qué no son totalmente ciertos.

Mitos sobre la gasolina

Vamos a comenzar con el primer mito que hemos nombrado y es una escena que hemos visto muchas veces en las películas, pero que difícilmente se haga realidad. Vamos a imaginarnos un choque entre dos vehículos y que ambos vehículos explotan instantáneamente, supuestamente porque la gasolina del depósito ha explotado. Si bien la gasolina es flamable, no explota a menos que una enorme cantidad de gases de gasolina en suspensión tomen contacto con una llama o una chispa (en este caso sí explotaría el tanque). Lo que ocurre más comúnmente en el caso de un accidente severo, es que la gasolina arda. Para hacerla explotar tendrían que acumularse gases de gasolina dentro de un tanque vacío y en gran cantidad o que la acumulación de gases fuera muy elevada.

¿Has hecho la prueba de echar un cigarrillo encendido a un charco de gasolina? No es una acción que vayamos a recomendar, pero lo más seguro es que el cigarrillo se apague como si lo hubieras echado a un poco de agua. La gasolina necesita una fuente de calor más intensa que un cigarrillo para arder, así que lo que se ha visto en la tele sobre arrojar un cigarrillo a un poco de gasolina para generar un espectacular incendio es falso. Para que ello ocurra, deberías acercar una llama... pero no lo hagas en casa, por favor.

Ahora dejemos un poco de lado los efectos especiales y ciñámonos a otro de los tantos mitos sobre la gasolina que tienen más que ver con un uso real. ¿Es verdad que si echo gasolina de más octanaje el coche tendrá más potencia y/o velocidad final? Falso. Si un motor fue diseñado para gasolina de 95 (y no es sobrealimentado ni de muy alta compresión), poner gasolina de 98 o más octanos no beneficia ni ayuda en nada. Simplemente estarás desperdiciando dinero, por la diferencia de precio por litro entre una y otra. La mezcla entre aire y gasolina es completamente independiente de la cantidad de octanos del combustible y la centralita del coche no diferenciará la calidad del octanaje, sino la proporción correcta de la mezcla aire-gasolina.

Mitos sobre la gasolina

¿Echar un poco de gasolina al diésel mejora el funcionamiento de un motor diésel? Otro de los mitos sobre la gasolina que son falsos en nuestros días, al margen de equivocaciones bizarras. La gasolina se congela a temperaturas muy bajas, eso sí es verdad. Por ello, antiguamente se agregaba un poco de gasolina al diésel en época invernal para evitar que se congelase. Pero ahora se añaden aditivos anticongelantes al diésel y no es necesario mezclarlo con gasolina. Además, el gas-oil o gasóleo tiene unas propiedades más altas de lubricación, por lo que arruinaríamos a la larga el motor diésel, si usamos un poco de gasolina mezclada en el tanque.

Finalmente, otro de los mitos de la gasolina: el uso de una o dos bolitas de naftalina en el tanque, para subir el octanaje, otra práctica usada hace años, cuando las gasolinas no tenían la misma calidad que ahora. Químicamente es posible subirlo, aunque cuando se empleaba la naftalina las gasolinas no tenían más de 60 octanos. Los residuos de la naftalina pueden causar mucho daño a ciertos componentes internos, principalmente los inyectores que son los que más sufrirían taponados con los restos de la naftalina.