La mítica firma italiana Ferrari siempre ha sido referencia en el mundo del automóvil por diversas razones. Quizás los adjetivos que mejor definan a la marca italiana son la pasión y pureza que hoy en día son difíciles de encontrar. Hasta tal punto que muchas de las marcas siempre buscan diversificar sus modelos, y sin embargo, Ferrari pasa de los SUV y modelos eléctricos. Y es evidente que si nos adentramos en los años 80 con modelos como el Ferrari BB 512i, podemos llegar a decir que los adjetivos anteriormente propuestos se vuelven superlativos. Y es que este tipo de obras de arte vintage, siempre son un placer verlas.

Ferrari BB 512i

Siempre he sido un apasionado del mundo del motor. Me gustan todo tipo de modelos, enfocados a un segmento o a otro, me da igual… los buenos coches siempre me han llamado la atención. Sin embargo decir que coche es bueno o te llama la atención, es algo muy subjetivo, que creo que se torna en algo mas objetivo si estamos hablando de modelos tan especiales como el Ferrari BB 512i, uno de los precursores del otro mítico Ferrari, el Testarossa, y que fue diseñado por Leonardo Fioravanti. Este modelo que se introdujo en 1981 ha supuesto toda una inspiración para generaciones de jóvenes compradores de la época de los 80, pero también para Holger Schubert, un amante de los modelos italianos que ha diseñado su actual casa-estudio alrededor de un Ferrari BB 512i, creando un ambiente minimalista que casa a la perfección con las lineas puras de este mítico modelo italiano. Quizás éste video que hoy os mostramos sea el lugar para aparcar más elegante de todo California para un modelo así.

Como curiosidad histórica, este Ferrari BB 512i dispone de uno de los primeros motores de inyección de gasolina capaces de ofrecer una mejora sustancial para aquella época en términos de emisiones de CO2, a la par que ofrecía un mejor temperamento en su uso cotidiano. Aún así, esta Berlinetta Boxer disponía de unos 340 CV y 451 Nm de par máximo, capaz de llegar a las 6.600 rpm. Un modelo más eficiente y manejable para el día a día, por lo que su elección era más lógica como coche único que el Ferrari BB 512 que era más rudo. Aun así exteriormente eran modelos prácticamente idénticos, por lo que queda a la perfección en este espacio de trabajo convertido de forma magistralmente minimalista por Holger Schubert en un parking, oficina y salón. Y es que no siempre los coches más tecnológicos son los que más llaman la atención. Al menos no a mí. Pero que mejor que verlo y escucharlo en movimiento. Yo ya me mudaba a la casa del amigo Schubert. ¿O no?.