Hace unos días pudimos probar el nuevo Toyota Auris Active 90D, un compacto que ha sufrido un rediseño completo para afrontar los nuevos tiempos. Además, llevamos unas semanas analizando al Toyota Corolla, el predecesor del Auris, un análisis muy interesante para saber de donde se partía y por donde vamos. Es por tanto que la prueba del Toyota Auris era muy interesante para mi y puedo decir que el lavado de cara le ha sentado muy, pero que muy bien.

Prueba del Toyota Auris, arrancamos analizando los cambios estéticos

Prueba del Toyota Auris

Lo primero es lo primero, y tengo que reconocer el gran trabajo realizado en el diseño del Auris. Si antes estábamos ante un vehículo carente de personalidad, muy bien terminado eso si, pero sin alma, ahora estamos ante todo lo contrario. El cambio de mentalidad y de concepto ha sido espectacular, y eso se nota en cada ángulo, en cada vértice. De hecho, por azar aparqué en un conocido centro comercial al lado del modelo anterior, y eran la noche y el dia. Parecían dos modelos totalmente diferentes, no como ocurre con algunos compactos premium, habitualmente alemanes. Aunque no es su subsegmento, poco le falta.

Por dimensiones, el Auris es algo más pequeño que el Mazda 3 que probamos hace unos meses, aunque no por ello tiene una habitabilidad menor, ni mucho menos. De hecho, casi todos sus rivales son algo más grandes, caso, por ejemplo, del Alfa Romeo Giulietta, el citado Mazda 3 o el Ford Focus. Son diferencias pequeñas, pero las hay y el que busque un coche compacto con unas dimensiones justas pero que goza de una gran amplitud interior, el Toyota Auris cumple con este cometido a la perfección.

  • Largo: 4275 mm
  • Ancho: 1760 mm
  • Alto: 1460 mm

Prueba del Toyota Auris

La diferencia con respecto a la anterior generación, que te recuerdo se pudo adquirir durante un tiempo con opciones de 3 y 5 puertas, son ligeras. Es 75 mm más largo, 50 más ancho y 20 mm más bajo.

Los detalles cromados, las luces de tipo LED para la iluminación diurna, los rasgos angulosos de la parrilla, los faros y los antinieblas delanteros se traspasan a la zona posterior con maestría. Y es que en muchos vehículos esta gran cantidad de ángulos agudos no hubiera quedado nada bien, pero en el Toyota Auris quedan realmente bien. De hecho, un detalle que me gustó mucho fue la forma los faros posteriores, que si bien se introducen demasiado en el lateral, le aportan un toque muy personal y diferenciador con sus rivales. Los catadioptrios traseros evocan las formas de una toma de refrigeración para los faros posteriores, un detalle muy racing para este modelo que se caracteriza más por la eficiencia que por la eficacia.

Prueba del Toyota Auris

Y es que cada elemento del Toyota Auris ha sido pensado para mejorar el coeficiente de penetración del aire. El capó y la inclinación del parabrisas se suman a un perfil escalonado en el techo para reducir la resistencia aerodinámica. Pero no sólo se ha trabajado en como pasa el aire por encima del Auris, sino por debajo. El chasis inferior tiene un alerón delantero, la zona inferior del motor está cubierta así como los laterales del depósito, la parte central y posterior del suelo, los deflectores delanteros y tiene un amortiguador inferior. Cambios muy importantes para que el consumo sea lo menor posible. Con todo esto, el Cx es de 0,277.

Prueba del Toyota Auris, un interior más alemán que japonés, o no

Prueba del Toyota Auris

Abrir la puerta del Toyota Auris es abandonar todo lo visto anteriormente en un Aruis/Corolla, donde su interior era carente de personalidad, era funcional, pero no tenías la sensación de estar en un coche que hubieran creado personas, sino ordenadores. Todo estaba pensado tan bien que no resultaba creíble, y pese a haber conseguido un buen número de ventas, los responsables sabían que algo no funcionaba, así que cogieron una hoja de papel en blanco y se dispusieron a crear algo diferente. Además, se daba el caso, en el modelo anterior, que el salpicadero era totalmente simétrico para ser fácilmente adaptable a los mercados en los que se conduce por el lado izquierdo y por el derecho, con este nuevo interior, esto no es posible.

Lo interesante es que no acabó convirtiéndose en el demasiado-moderno salpicadero de un Honda Civic ni tiene la simpleza de un Audi A3. Pero si que tiene un toque alemán en esta tan buscada simpleza de esos modelos. Hay pocos botones en la consola central y prácticamente todo se maneja desde la pantalla táctil Toyota Touch con 6,1 pulgadas de diámetro y que aglutina bastantes funciones. Caso del Bluetooth, el navegador GPS, un completísimo ordenador de abordo donde podremos saber que consumimos por cada tramo de kilómetros, tiene una toma de USB donde podremos conectar un iPod o un iPhone y además, equipa una cámara de visión trasera.

Prueba del Toyota Auris

El Toyota Touch puede tomar la conexión a internet de nuestro smartphone y acceder a aplicaciones como un buscador de gasolineras que nos dirá el precio actualizado. El bluetooth es compatible con la emisión de música via streaming, el lector de CDs puede reproducir archivos en MP3 o WMA y tiene seis altavoces, que si bien ofrecen una calidad algo justa, es más que suficiente para casi todos los conductores.

Pero hay un detalle de esos que afean el interior, y esa es la posición y la tapa de la toma de usb y del mechero, que en este caso servía como toma de 12V. Este tipo de tapas basculantes suelen deteriorarse con el tiempo porque están condenadas a abrirse muchas veces a lo largo de la semana, caso de la toma USB. Y en el plano estético queda muy mal una tapa de los años 80 en un salpicadero tan moderno.

Prueba del Toyota Auris

Otros detalles que no son justificables son el reloj digital que parece sacado de una de las películas de "Regreso al Pasado" y que también emplean muchos Lexus, el botón de los intermitentes de emergencia, si bien está muy bien situado, tiene el tacto de un botón que sobraría de algún Toyota de hace 15 años y que ha sido colocado ahí, así como los testigos de uso del cinturón de seguridad.

El resto del Toyota Auris ralla la perfección para este segmento. La instrumentación de nuestra unidad de pruebas era "Dual Meter", un extra que se incluye dentro del Pack Look. A mi me recuerda a la instrumentación que equipaba el Volkswagen Golf V o el anterior Seat León. Pero hay un elemento que me gusta mucho y que es algo raro ver en la actualidad, un indicador de temperatura del agua.

El volante tiene un tamaño justo, aunque hubiera deseado algo un poco más pequeño, pero está en la media del segmento. Los botones para controlar la pantalla táctil y la pantalla multifunción son muy japoneses. Me explico, estamos acostumbrados a botones individuales, que al presionarse no mueven ningún otro botón, e incluso, estamos acostumbrados a ruletas. Pero en el Auris parece que tengamos los mandos de una Play Station y tan sólo nos faltarán los gatillos traseros. Y es esto lo que los hace tan intuitivos que no hace falta ni 10 minutos dentro del coche para sentirte como en casa.

Prueba del Toyota Auris

El acceso a las plazas traseras es bastante amplio y hay suficiente espacio para las piernas si viajan cuatro adultos, en caso de hacerlo 5 irán bastante justos. La consola central en su parte posterior tiene un hueco para que los ocupantes de estas plazas puedan dejar objetos y puedan cargar sus móviles gracias a la toma de 12V colocada en este espacio.

Y seguimos hablando de la consola central, que tiene un cajón portaobjetos muy grande que sirve como reposabrazos. Está tapizado en el mismo tejido que los asientos y junto al recubrimiento en símil-piel de las puertas, realizar un viaje es algo fácil y cómodo. Y en parte lo es porque los asientos son lo suficientemente anatómicos(pese haber visto como su tamaño se reducía para ahorrar en peso) para que la zona lumbar no se resienta incluso sin tener regulación. En un trayecto de unos 350 kilómetros, el pequeño Auris se comportó a la perfección y no se nota para nada el cansancio, más allá de lo normal.

Prueba del Toyota Auris

Y termino este repaso al interior hablando del maletero, que se caracteriza por un doble fondo y porque los asientos posteriores son reclinables al 60:40. Su capacidad, 360 litros, es más que suficiente y gracias al doble fondo podremos colocar objetos pequeños sin que den vueltas por todo el maletero. Creo que las formas son algo propensas a que no podamos meter bien el equipaje ya que si bien el suelo es plano, los laterales tienen una inclinación algo pronunciada. La boca de carga es amplia y está situada a una altura para que meter las maletas no sea un problema.

Prueba del Toyota Auris, comportamiento neutro y consumo de combustible muy reducido

Prueba del Toyota Auris

Nuestra unidad estaba animada por el motor diésel más eficiente y menos prestacional de todos los que se ofertan. Un 1.364 centímetros cúbicos alimentado por diésel que se conforma con 90 caballos a 3.800 revoluciones por minuto. El par es de 205 Nm y está disponible desde las 1.800 vueltas, antes de eso, el motor no responde a las órdenes que le enviemos.

Tanto el bloque como la culata están realizados en aluminio, para que su peso sea el menor posible y si ubicación, como es habitual, está en posición delantero-transversal. La distribución es de 2 válvulas por cilindro y un árbol de levas en la culata y su turbo es de geometría variable.

Prueba del Toyota Auris

Es un motor estándar, que cumple con su papel de consumir poco, de hecho, es uno de los que homologan un menor consumo de combustible medio, 4,2 litros, aunque hay un paquete para el Auris que es capaz de reducir este dato hasta los 3,8 y las emisiones de 109 gramos de CO2 a 99. De hecho, el paquete se llama Pack Eco 99g, y añade a este motor el Start&Stop y cambia las llantas de 16 pulgadas por unas de 15.

En el caso de nuestra unidad, la aceleración de 0 a 100 km/h es de 12,5 segundos y su velocidad máxima está en 180 kilómetros a la hora. Prestaciones muy justas, pero que cumplen con lo esperado de su propulsor, y es que su plato fuerte está en lo poco que puede llegar a consumir, y en este aspecto gusta jugar para ver si se pueden ver cifras inferiores a los 4,2 litros. Y es posible.

En mi trayecto de referencia para evaluar el consumo, tiene un recorrido de 98 kilómetros y un 30% de ciudad, un 50% de autovía y un 20% de vías rápidas. Suele ser un trayecto muy útil para la mayoría de los usos del Toyota Auris y poca gente lo querrá meter en un puerto de montaña, algo que hicimos y de lo que hablaremos más adelante. Bien, en este trayecto, el consumo del ordenador de abordo fue de 3,9 litros, aunque realmente, se situó en los 4,35 litros a los 100. Como sabrás, los ordenadores de abordo no son tan fiables como nos gustaría a los conductores, pero tampoco lo son los datos de homologación y si se es muy cuidadoso con la conducción, es posible ver cifras parecidas. Y esto es gracias a algo que nos perjudicará en ciudad, el no disponer de Start&Stop, ya que las pruebas de homologación son bastante más efectivas.

Prueba del Toyota Auris

En ciudad, el dato del consumo se dispara hasta los 6,5 litros pese a que su ficha dice que no deberíamos ver más allá de los 5, pero es complicado y el no disponer de Start&Stop es un handicap en este terreno. En una ciudad como Madrid que tiene muchas pendientes es posible ver esas cifras, pero en una ciudad como Barcelona debería reducirse este consumo en ciudad. En este terreno, el Auris es manejable, se desenvuelve a la perfección pese a su tamaño y es ágil y rápido.

Es muy fácil encontrar una buena postura al volante del Toyota Auris, la visibilidad es muy buena, aunque, como en muchos otros modelos de la competencia, la vista hacia los laterales traseros no es muy buena y podríamos tener problemas en algunos cruces.

En autovía la cosa cambia. Alcanzar 120 kilómetros por hora no es difícil, e incluso mantenerlos no conlleva pisar en exceso el pedal del acelerador, y gracias a una sexta velocidad muy larga podremos reducir el consumo por debajo de los 4 litros sin problemas, pero si hay que realizar algún adelantamiento, es recomendable que bajes una marcha. Nada grave, pero no es cómodo.

Prueba del Toyota Auris

Y en esta circunstancia es cuando te das cuenta de que la sonoridad del motor es muy elevada y el ruido aerodinámico también es algo alto, aunque lo más destacable es que se escucha en exceso el motor. En ciudad puede ser algo normal porque las marchas en las que se suele circular son las mas cortas y se puede revolucionar algo más el motor, no es digno del Auris escuchar tanto al motor, pero en autovía también sucede. Y es de esas cualidades que convierten tu coche en excelente, el Auris peca de esto.

Para poder poner a prueba al Auris, decidí irme a un tramo de montaña muy famoso en Madrid y que utilizan muchos conductores para disfrutar de la carretera. Bien, con el Auris, como podrás comprender, no era el caso y tan sólo buscaba sacarle las cosquillas un poco, ver como trabaja la suspensión y el chasis y comprobar hasta donde puede llegar el motor. Bien, pues sorprende la agilidad que demuestra al negociar las curvas. Si bien no se puede ir muy rápido, si que permite tener la confianza de que por donde le dices al coche que vaya, lo hace. La suspensión es bastante firme, pero no llega a ser muy seca, así que responde con fidelidad a nuestras instrucciones.

La dirección es demasiado asistida, una pega que parece necesaria al crear un nuevo coche, y no estaría de más poder contar con un modo que la endureciera artificialmente, como sucede con el nuevo Kia Pro_Cee'd que probamos hace unos días y del que dentro de poco os ofreceremos la toma de contacto. Pero, y como decía, el Toyota Auris sorprende por su excelente comportamiento, pese a que se hace muy grande en algunos giros, no hubiera esperado estas sensaciones.

Prueba del Toyota Auris, ¿qué tiene que decir la competencia?

Prueba del Toyota Auris

La impresión al verlo por primera vez nos hace pensar que estamos ante un modelo más cerca de un compacto premium que de uno convencional, pero al sentarte, devuelves al Auris a la categoría a la que pertenece y si bien puede darte una sensación de inferioridad con otros vehículos, ni mucho menos.

Sus competidores son el Opel Astra, el Alfa Romeo Giulietta, el Seat León (aunque nos consta que en esta última generación ha dado un gran salto cualitativo), el Honda Civic, el Peugeot 308, el Renault Megane, el Mazda 3 o el Lancia Delta. Cada uno cuenta con su carácter, y la decisión en este segmento suele ser mas por una cuestión estética que funcional. Pero el Toyota Auris ha conseguido entrar a pelear por ser uno de los más llamativos, estéticamente hablando, algo que no podía hacer con su anterior generación.

8.5/10

Ahora, el Toyota Auris es capaz de enamorar, no sólo por ser uno de los más fiables, sino porque transmite algo más que una buena opción, transmite personalidad y eso no ha sido nada fácil de conseguir por la marca japonesa. Es por eso que ha conseguido cambiar mi opinión sobre Toyota, una marca que había perdido la pasión a la hora de crear sus vehículos, pero que con la llegada del GT-86 y con el nuevo Auris y Yaris (este último modelo ya lo pudimos probar en su versión híbrida), está dando mucho que hablar, más allá de su fiabilidad. Ahora la nueva generación de Toyota es pasional y encima tiene una oferta comercial muy interesante. Nuestra unidad tenía un precio, con promociones incluidas, de 17.425 euros.