Chris Harris es quizás el probador de vehículos más carismático de los últimos años, eso sí, con el permiso de Tiff Needell, el carismático presentador de Fifth Gear. Bien, hace unos años Harris abandonó la publicación en la que trabajaba y comenzó su carrera casi en solitario probando los mejores y más divertidos coches. Lo interesante es la manera de contarlo, es fácil, sencillo y encima, muy entretenido. Sus vídeos duran bastante, unos 18-20 minutos, y se alejan de las típicas producciones que se realizan en España. Es por eso, que su canal de Youtube es tan conocido y por eso hoy en MotorFULL nos hemos querido hacer eco de la prueba del Mercedes SLS Electric Drive que realizó Chris Harris.

prueba del Mercedes SLS Electric Drive

La configuración del SLS ED es bastante peculiar. Para comenzar, tiene cuatro motores independientes, uno situado en cada rueda, que pesan 45 kilogramos individualmente. Cada uno de ellos es capaz de alcanzar las 13.000 revoluciones por minuto, un dato imprescindible para que las prestaciones sean parejas a las de su hermano con propulsión convencional.

Para alimentar este conglomerado técnico se emplea una batería de iones de litio de 400 voltios refrigerada por agua y con 864 células. Esto, unido a los cuatro motores eléctricos consiguen que la potencia se sitúe en 740 caballos y el par máximo llegue hasta los 1.000 Nm. Las prestaciones son igual de sorprendentes, acelera de 0 a 100 en 3,9 segundos y su velocidad máxima está limitada automáticamente a 250 kilómetros por hora.

prueba del Mercedes SLS Electric Drive

Lo más increíble es que el SLS AMG ED emplea dos cajas de cambios automáticas y un sistema, denominado AMG Torque Dynamics, que permite seleccionar individualmente la potencia que empleará cada una de las ruedas. Todo un alarde tecnología.

En la prueba del Mercedes SLS Electric Drive que realizó Chris Harris, se puede ver como funcionan estos dispositivos y permiten al deportivo más respetuoso con el medio ambiente de Mercedes hacer cosas como estas en el Circuito de Paul Ricard: