Desde hace unas semanas se venía rumoreando que podríamos ver un motor diésel en un Maserati, algo similar a lo ocurrido cuando el Porsche Cayenne incorporó a su oferta mecánica un propulsor de estas características. Bien, pues ayer se confirmó que el nuevo Maserati Ghibli tendrá en su catálogo el primer motor diésel en un Maserati.

motor diésel en un maserati

Nunca antes un vehículo creado por los diseñadores de la marca del tridente había tenido esta configuración, pero todo tiene un sentido, un objetivo y una línea que continuar. Éste es el primer paso para que Maserati se haga con un nicho del mercado que nunca antes había explorado y es que los fabricantes de deportivos necesitan este tipo de vehículos para poder seguir creando sueños.

¿Era necesario incorporar un motor diésel en un Maserati?

Si, rotundamente si. Una berlina como el Maserati Ghibli equipada con propulsor de tipo diésel suena muy bien, y seguro que si tiene la acogida esperada consiga que la caja del fabricante italiano crezca hasta límites insospechados. Justo lo que necesitan para poder seguir creando sueños.

motor diésel en un maserati

Y si, es necesario para alcanzar el objetivo de vender para el año que viene 50.000 vehículos en Europa, una cifra nada fácil, pero que seguro tienen más accesible con la llegada de este propulsor a la gama.

Porque se necesita un producto que acapare un gran éxito de ventas, es decir, que en el segmento de las berlinas premium deportivas, el cliente que quiera un Audi A7 muy bien acabado, con muchos extras y un motor muy prestacional, por ejemplo, se planteé el comprarse un Maserati, algo que hace dos semanas era totalmente impensable. Esta cambio de mentalidad debe suceder, por el bien de Maserati y por el bien del mercado, porque estoy convencido que a todos nos gustaría ver más Maserati por la calle.

motor diésel en un maserati

Pero tenemos que ir un poco más allá. El tener un vehículo rentable, muy rentable, y que haga conocer tu marca más allá de los círculos privados es muy tentador para Maserati. Además, el comprador de un Ghibli, sea diésel, o no, será un embajador perfecto de la marca y si realmente tiene un buen vehículo entre manos, se encargará de comunicarlo.

Además, en el año 2020, los fabricantes tienen la obligatoriedad de reducir sus emisiones de CO2, y con una plantilla plagada de deportivos haciendo caso omiso a esta advertencia, la llegada de un propulsor muy eficiente (para lo que está acostumbrada la marca) puede dar una bocanada de aire fresco a Maserati.

motor diésel en un maserati

A mi esta jugada, más que recordarme a la llegada de un Cayenne diésel, me recuerda a la llegada del Boxster. Un modelo de acceso necesario para que las ventas de un fabricante estancado retomasen a los cauces positivos. Y es que en muchas ocasiones, una marca tiene que crear un Ghibli para seguir vendiendo el GranTurismo o el GranCabrio.

Si bien es cierto que Maserati ya tenía un modelo alejado del concepto de deportivo, el Quattroporte, pero con el Ghibli, y sobre todo su propulsor diésel, será el que anime sus ventas. Hay muchas expectativas puestas en él y confiemos en que no nos falle.