Para arrancar esta semana he decidido preguntarme qué tipo de ventajas o de desventajas tienen los coches eléctricos en España, una ligera reflexión sobre si ahora interesa la compra de un vehículo eléctrico.

Lo primero es plantearse su compra y sobre todo, su pequeño handicap con la autonomía, y es que debes saber que no podrás recorrer más de 200 kilómetros sin parar medio día para recargar, así que su compra es eminentemente urbana, perfecta para ir de casa al trabajo y del trabajo a casa, pero no es un sustituto del coche tradicional. Con esta premisa es con la que se tiene que arrancar y es por eso que no hay una oferta convencional. Hay que plantearse la autonomía que debería tener nuestro coche eléctrico, no es lo mismo un Nissan Leaf que un Renault Twizy. Al igual que hay que evaluar las necesidades en el tipo de carreteras ya que si hay que circular por autovía o no vamos a salir de la ciudad, además, la movilidad es un punto muy importante. Es por esto que para mi, el perfecto vehículo eléctrico alternativa a un coche tradicional es el Twizy: es pequeño, manejable y podría ser un gasto asumible, al igual que el que se compra una moto premium para ir a trabajar.

Durante esta semana vamos a analizar las ventas y las desventajas que pueden tener este tipo de vehículos en España, desde su rango de utilización, hasta la economía de uso por el ahorro de la gasolina, el ahorro en el seguro, el impuesto de matriculación, y sobre todo, el aire chic que desprenden sus usuarios. Y es que no tenemos que olvidar que cualquier tipo de revolución tecnológica tiene su fase cosmopolita y exclusiva, y ahora se encuentra ahí.

vehículo eléctrico

Es una lástima que en nuestro país no se vendan alternativas reales a un coche convencional como el Tesla Model S, que si tiene una serie de características idénticas, caso de una autonomía más que aceptable, pero aquí nos tenemos que conformar que un paquete de alternativas bastante limitadas y poco inteligentes pero que han sido capaces de revolucionar un pequeño sector que se antoja como el futuro más cercano.

Desventajas aparentes de un coche eléctrico

La compra, esa es sin duda el mayor handicap, y es que a parte de su compra, hay que adquirir una infraestructura y tener espacio para ella. La opción del cargador rápido es básica, y eso tiene un coste aproximado de 1.500 a 3.000 euros, en función del tipo de instalación que se requiera. En caso de no vivir en un chalét, donde podrías incluso prescindir de la toma de carga rápida, estás obligado a ponerte en contacto con el administrador y el presidente de tu urbanización para pedir permiso para que te instalen la carga rápida. No deberían poner problemas y en algunas provincias no hace falta ni avisar, pero no está de más comunicarlo.

Este es el primer paso, el siguiente es tratar de buscar una tarifa eléctrica adaptada, y esa podría ser de tipo discriminación horaria, para aprovechar las ventajas de la zona valle, así, no saldría tan cara la recarga, porque aunque no consuma gasolina, si que necesita una dosis de electricidad, y hay que pagarla.

Hace unos meses existía una ayuda a los vehículos eléctricos que conseguía movilizar a los pocos clientes que existen, pero ahora ya no está vigente, y el único plan disponible es el PIVE, no es mucho, pero es algo.

vehículo eléctrico

Por ejemplo, en caso de adquirir un Renault Twizy, que está a la venta, en la versión decente, la que se conduce con el carnét B, tiene un coste de casi 8.000 euros más un alquiler de 52 euros al mes en concepto de baterías. Eso sí, estamos ante un vehículo, que tiene las desventajas de una moto y las de un coche, pero la comodidad de un automóvil enfocado a moverse por la ciudad. Para mi es la única compra razonable a día de hoy, ni un Nissan Leaf, ni un Renault ZOE ni las opciones de otros fabricantes. Al menos, es una apuesta divertida.

Conducir un automóvil eléctrico es como llevar un electrodoméstico, y su conducción no tiene nada que ver con lo que hayas podido manejar hasta ese momento, desde la maniobrabilidad, hasta la aceleración casi instantánea y contínua y sobre todo, el tacto de la frenada, que es bastante más radical, sobre todo, porque al soltar el acelerador, los coches eléctricos tienen un modo en el que usan de manera muy significativa la frenada regenerativa. De esta manera pueden aumentar ligeramente su autonomía y es por eso que fuera de la ciudad no ofrecen lo que prometen.

Y sin duda, este es un problema de la administración. Hay marcas que se han propuesto mejorar la infraestructura aunque la Unión Europea tire por la borda todo su trabajo. Una instalación decente de tomas de carga rápida podría aumentar la comercialización de este tipo de vehículos y aunque para mi, un coche híbrido de tipo Plug-in tiene un futuro mucho más claro, hay que apostar por un futuro diferente.

Dentro de unos días analizaremos las ventajas de un coche eléctrico. Un tipo de movilidad que dará mucho que hablar y aunque no suponga la alternativa perfecta, es el complemento perfecto al coche tradicional.