¿Cuánto tiempo nos queda hasta poder tener un coche autónomo en nuestros garajes? La respuesta es una incógnita, pero desde Google quieren pensar que no llevara mucho tiempo y que quizá en tres o cinco años el coche autónomo podría ser una realidad en nuestras vidas.

El coche autónomo de Google

No es la primera vez que os hablamos del desarrollo que lleva haciendo Google desde hace algunos años para llegar a hacer un coche que se pueda conducir sólo. La tecnología ya la tienen en funcionamiento como se ha podido ver en algún vídeo durante los últimos años, pero queda mucho trabajo por delante. No sólo del desarrollo de la inteligencia del sistema, ya que el coche capaz de conducirse sólo tiene muchas implicaciones y debe suponer un profundo cambio a muchos niveles.

Hasta ahora cuando se producía un accidente había diferentes posibilidades sobre la causa de este, entre los que se encuentran la posible avería del coche o un fallo del conductor. Pero cuando este tipo de coches sean comercializados puede haber más variables, ¿ha sido un fallo de software? ¿Se pudo haber evitado?

La confianza en el software

Muchos de nosotros convivimos cada día con la tecnología, desde nuestros ordenadores pasando por reproductores de MP3, hasta nuestros teléfonos móviles inteligentes. Detrás de esos dispositivos hay un software, un kilométrico listado de ceros y unos que hacen funcionar a la máquina, y es muy común encontrarnos con un fallo del sistema. Un pantallazo azul de Windows, un reinicio de nuestro smartphone o cualquier otro problema.

Si nuestra aplicación favorita se cierra o nuestro PC se congela no es nada grave, lo más que puede pasar es que perdamos el trabajo que estemos realizando y cabrearnos. Sin embargo si hablamos de coches autónomos no hay que dejar nada al error, y ahí es donde hay un gran hándicap por parte de los desarrolladores, como admite Anthony Levandowski, uno de los responsables del coche autónomo de Google.

Añadiendo lo anteriormente mencionado sobre el software y el desconocimiento sobre cómo funciona puede hacer que la gente no confíe demasiado en ello. Ya se ha visto que un coche se puede conducir sólo, pero hay que perfeccionar todos sus algoritmos para estar preparado para cualquier eventualidad, no sólo debe aprender a predecir los movimientos según la situación del tráfico o ir rápido en determinado circuito. El sistema debe ser consciente de todo como si de un humano se tratara, debe saber que detrás de una pelota que va a cruzar la carretera puede ir un niño corriendo, como ponen de ejemplo en Bloomberg. Sin duda se trata de un software muy complejo y que debe ser muy afinado.

El coche autónomo de BMW

Aseguradoras, ¿preparadas para el cambio?

La legislación es una de las cosas que debe cambiar antes de que veamos coches autónomos en nuestras carreteras, así como el protocolo de actuación de las aseguradoras. Ya que deberían comenzar a tener en cuenta no sólo los fallos mecánicos del coche, o los del conductor, sino también los de la electrónica del vehículo.

¿Qué se debe hacer si lo que falla es el sistema electrónico del coche? ¿Si el software no ha sido capaz de reaccionar cómo debería? Eso es algo para lo que deben estar preparados las aseguradoras y las legislaciones de los diferentes países antes de que podamos ver estos coches comercializados.

La visión de las aseguradoras sobre este tema puede ser muy importante para el futuro a medio plazo de este tipo de vehículos. Si estas consideran que los coches no son lo suficiente inteligentes o pueden tener un mayor riesgo de accidente que los conducidos por una persona, puede ser una gran piedra en el camino para el que en el futuro piense en comprarse uno de estos coches.

La visión de los fabricantes

Se trata de un cambio muy profundo y por ello resulta muy interesante la posición que toman la gran parte de los fabricantes de automóviles. Mientras Google se centra en el desarrollo de la tecnología -dejando claro que no tienen intereses comerciales- los fabricantes de automóviles, como Toyota, ya han dejado claro que el camino que buscan no es reemplazar al conductor, sino facilitarle una mayor seguridad con la ayuda de la tecnología.

Para nosotros, el coche autónomo no es sinónimo de sin conductor. El conductor tiene que tener el control. Estamos desarrollando tecnologías de forma continuada para proporcionar más asistencia al conductor.

Explicaba Chuck Gulash, ingeniero ejecutivo de Toyota, mostrando un punto de vista más conservador, quizá conscientes de que el cambio que se tendría que producir para los coches completamente autónomos será muy grande, que de hecho apuntan que podría llegar en 15 o 20 años.

Quizá para todos sea necesario tener un punto intermedio y que el cambio se produzca poco a poco, de forma progresiva. La tecnología hoy en día puede llevar casi de inicio a fin un vuelo comercial, hay miles con millones de pasajeros cada día, pero todos sabemos que si algo falla una persona puede tomar el control.