Audi va a llevar a la producción el espejo retrovisor digital que usó en las 24 horas de Le Mans. Por el momento, se introducirá tan solo en el Audi R8 e-tron que no dispone de cristal trasero y por ello, no puede tener un retrovisor central convencional.

El sistema es bastante sencillo, en la parte trasera del vehículo se instala una cámara y en la zona del retrovisor central una pantalla AMOLED de 7,7 pulgadas, desarrollada en colaboración con Samsung. Las imágenes que se reciben son muy nítidas y con mucho contraste, por lo que no se pierde ningún detalle de todo lo que suceda en la parte trasera de nuestro vehículo. El tiempo de respuesta de la pantalla es de muy pocos milisegundos, por lo que a penas habría diferencia con los espejos analógicos.

La marca alemana espera que, con el tiempo, esta tecnología acabe por desterrar a los retrovisores centrales habituales. Audi ha confirmado la fiabilidad de este nuevo retrovisor digital en un terreno tan exigente como las carreras de resistencia, con unos resultados muy positivos.

Por el momento, creo que esta tecnología puede ser válida para vehículos de gama alta y de lujo. Para los automóviles de gama baja y media es un extra que puede encarecer mucho el precio, por lo que no me parece interesante.