A finales del año pasado el fabricante británico TVR volvía a ser noticia tras anunciar su retorno con un modelo de negocio centrado en ofrecer actualizaciones de sus modelos de siempre con motores LS3 de origen Chevrolet. Muy bien no le deben haber ido las cosas, a tenor de las noticias que apuntan a un cambio de rumbo de la empresa propiedad de Nikolai Smolensky. Al parecer, el joven ruso habría decidido arrojar la toalla en sus esfuerzos por recuperar la emblemática marca británica, centrando sus esfuerzos a partir de ahora, y por extraño que parezca, en el negocio de las turbinas de viento.

Al parecer, los altos costes que implica el desarrollo de un nuevo modelo, unido a las altas expectativas que los clientes de la marca habían puesto en el futuro de TVR han hecho inviable la continuidad, al no poder garantizar un producto que satisfaga a todas las partes. Al parecer, los planes de Smolenski pasaban por la presentación de tres nuevos modelos: un descapotable equipado con un motor Chevrolet, un coupé heredero del Cerbera con motor diésel de origen BMW y un vehículo eléctrico.

Todos funcionaban bien, pero los costes eran demasiado elevados. Tendríamos que haberlos vendido a un precio situado entre £100.000 y £200.000, demasiado alto como para tener sentido.

Asimismo, al parecer Smolenski también habría llegado a contactar con Caterham para fabricar algunos de sus modelos en las instalaciones de Blackpool, unas negociaciones que no llegaron a buen puerto. Con la idea de garantizar el puesto de trabajo a sus empleados, cosa que le honra, el ruso estaría considerando embarcarse en una nueva aventura centrada en la **venta de turbinas de viento portátiles, una posible solución para dar salida a los recursos y a la capacidad productiva de su fábrica en Blackpool.

Siempre es una pena ver como una marca emblemática baja la persiana (hace un par de días, sin ir más lejos, hablábamos de De Tomaso y su quiebra). En el caso de TVR, por su personalidad y por los deportivos que salían de sus instalaciones, como el Sagaris o el Cerbera, la situación es incluso más triste si cabe. A partir de ahora, los clientes de la marca tendrán que recurrir a preparadores y especialistas privados como Performance Engines, Racing Green o TVR Power.

Vía: Autocar