Todos sabemos que Audi es una marca que mira mucho hacia el futuro. Sin embargo, todos sabemos que muchas veces las carreteras más divertidas suelen ser a veces las más peligrosas. Y más aún cuando la visibilidad empeora, o también el firme no es el más adecuado. Aún así, muchos de nosotros seguimos tratando de disfrutar de estos trayectos, aunque no existan las mejores condiciones. Es por ello que Audi está tratando que las condiciones exteriores traten de afectar lo mínimo a nuestra conducción, tratando de aumentar la seguridad, sin duda. De esta forma, Audi ya trabaja en los nuevos sistemas de suspensiones predictivas, un gran paso hacia el futuro.

De hecho, el propio Dr. Andreas Schindler, Jefe de Pre-Desarrollo de Chasis para Audi, ya explicó que:

Incluso hoy en día, cuando conducimos un coche sobre superficies muy irregulares, es como si un esquiador tuviese que correr bajo una espesa niebla. Y es que tanto los esquiadores como los conductores, no saben lo que tienen justo delante. Y ellos no pueden reaccionar hasta que no sienten los primeros movimientos que se producen en las suspensiones o bajo los esquíes. Y nuestro trabajo es mejorar estas situaciones.

Es por ello que Audi empezó hace varios años a equipar sus coches son una inteligencia predictiva, y que hoy podemos ver por primera vez. Y es que en un futuro, veremos cada vez más cómo todo tipo de cámaras nos servirán para mejorar nuestra visibilidad, y seguridad. Y en este caso, la combinación de un radar y una cámara, hacen que los sistemas de asistencia de Audi como el Adaptive Cruise Control y el Active Lane Assist, mejoren la experiencia de conducción, y que además en este caso, sirvan para predecir lo que nos vamos a encontrar durante los próximos 20 metros.

Un sistema que no sólo tratará de eliminar el firme irregular, sino que tendrá como objetivo mejorar el comfort eliminando las fuerzas laterales que experimentamos en las curvas más cerradas o a alta velocidad. De esta forma, una cámara identifica el tipo de curva que tenemos que afrontar, y utiliza una mínima cantidad de energía para modificar la dureza y la altura de las suspensiones, de tal forma que las fuerzas centrífugas sean mínimas sobre los pasajeros. Es un sistema que se encarga de minimizar las fuerzas laterales, más que las verticales. Y es que el coche es capaz de obtener una inclinación lateral de hasta 5 grados.

De todas formas, el gran inconveniente y reto al que los ingenieros tienen que hacer frente cómo colocar los diferentes sensores en el coche, sin generar un impacto negativo en la estética o en la habitabilidad interior del vehículo equipado con esta tecnología. Un sistema que funciona incluso en malas condiciones atmosféricas, como superficies brillantes, o de poca visibilidad. Y para ello, es necesario poder obtener una imagen de alta resolución, encargada de detectar los posibles obstáculos en la carretera, con una tolerancia de unos pocos milímetros.

Sin duda, todo el esfuerzo de Audi se ha centrado en el desarrollo de un algoritmo para controlar los diversos sistemas predictivos, siendo capaz de proveer de manera correcta a las suspensiones, los impulsos electrónicos que hagan afrontar las peores irregularidades de la carretera, pero también el propio movimiento que ejerce el conductor y su coche. Y para ello, los sensores que han equipado en Audi, han utilizado todo tipo de tecnologías de última generación. De esta forma, el coche está equipado con sensores PMD (photo-mixed detector), así como un potente radar y unos láseres que ayuden al mapeado de la carretera. Os dejamos con un vídeo que explica todo este funcionamiento.