Parece que hoy vamos a tener un lunes esperanzador. Y es que primas de riesgo a parte, el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) es una de los organismos públicos que está tratando de desterrar la idea de que en España no se invierte en I+D (aunque en este punto, es cierto que no se invierte lo suficiente en I+D en España). Es por ello que hoy mismo el CSIC está experimentando con la conducción de coches del futuro, tal y como muestra la nota publicada en la página web oficial del organismo público. Y más concretamente, el vehículo Platero ha logrado completar un recorrido de unos 100 kilómetros de forma autónoma, es decir, sin necesidad de ser manejado por un conductor.

Y es que el CSIC ya está experimentando con coches autónomos, tal y como está haciendo Google, aunque de momento nuestro desarrollo parte de un supuesto diferente del coche americano. Una prueba que fue realizada ayer mismo, y en la que participan el Centro de Automática y Robótica (y que es un centro mixto del CSIC y de la Universidad Politécnica de Madrid). De esta forma, la investigadora de este centro y responsable del proyecto, Teresa de Pedro, ha expresado que:

Platero representa el futuro de la conducción, en el que el vehículo es capaz de desplazarse de forma autónoma para satisfacer las necesidades humanas.

Hay que decir, que el mecanismo de Platero, es el fruto del proyecto Autopía, un proyecto que lleva más de 15 años de investigación a sus espaldas, y que cuenta con un sistema de navegación que permite al vehículo conocer su posición con un margen de error de tan sólo 50 centímetros, y que gracias a un sistema de visión artificial, es capaz de reconocer la calzada y los obstáculos que puedan aparecer en ella. Además, el sistema autónomo desarrollado en el Platero, permite al coche simular el comportamiento de un conductor humano y tomar sus propias decisiones en función del estado del tráfico y la vía. Un desarrollo muy interesante, la verdad.

Recientemente, hemos visto como organismos gubernamentales, como en el caso de Alemania, que invierten en diversas tecnologías, como los coches eléctricos, mientras que países como Japón, andan interesados en la fabricación de modelos de pila de combustible. Mientras que en el caso del proyecto Autopía, es el desarrollo elegido por España. Y para más datos, hay que decir que durante la prueba realizada, el coche Platero siguió las indicaciones del coche guía Clavileño, y que estaba situado un tramo por delante de él. De esta forma, De Pedro explica que:

En este caso, hemos utilizado un coche guía debido a que los navegadores convencionales no tienen mapas con la suficiente precisión ni están totalmente actualizados en términos de desvíos y accidentes

Es por ello que Google, gracias a Google Maps, tiene cierta ventaja con respecto a la tecnología desarrollada por Autopía. Por ello, es necesario que el Clavileño transmita su trayectoria a Platero, enviando unos 10 mensajes por segundo, actualizando la posición relativa del coche guía con respecto a Platero. De esta forma, Platero conoce su propia posición y hacia la que debe dirigirse, actuando sobre el sistema Autopía y sobre los mandos del vehículo para obtener la conducción autónoma. Ahora bien, hay que destacar que cuando el vehículo conoce las condiciones exactas de la calzada, suponemos que gracias a un mapeado previo en 3D, es perfectamente capaz de circular sin la presencia de un coche guía. Por este motivo, Platero no imita los movimientos del vehículo de referencia, simplemente recibe su información y actúa en consecuencia.

Para finalizar, el experimento tuvo salida en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, y con llegada en la sede el Centro de Automática y Robótica en Arganda del Rey. Un experimento, ejecutado en vivo y en directo, que se realizó a una velocidad media de 60 km/h, siendo escoltado por agentes de la Guardia Civil por precaución. Hay que decir que la primera parte del recorrido, tuvo lugar por vías urbanas desde la lonja del complejo monumental hasta la carretera M-600, hasta poder incorporarse posteriormente a la AP-6/A-6. Un trayecto por dicha autovía, y que realizó en sentido Madrid, hasta la llegada a la M-50, por la que han discurrido hasta alcanzar la A-3 y su salida 22, que corresponde al punto de acceso para llegar al Centro de Automática y Robótica. El recorrido en total fue de unos 100 km, aproximadamente.

Sea como fuere, hay que decir que ésta es una de las culminaciones del proyecto Autopía, cuyo nacimiento se remonta al año 1996. Un nacimiento cuyo desarrollo estuvo marcado desde el principio, por la obtención de numerosos proyectos de investigación con financiación nacional e internacional. Y que actualmente, recibe recursos a través de dos proyectos del Plan Nacional de I+D+i: el proyecto Guiade y el proyecto Onda-F. Guiade pretende el guiado automático de vehículos de transporte público mediante percepción multimodal para mejorar la eficiencia, mientras que el proyecto Onda-F, persigue que los coches automáticos y los convencionales puedan coexistir en el mismo entorno. De todas forma, y tal y como reconoce De Pedro, aún queda mucho trabajo para que las carreteras estén pobladas de coches autónomos, aunque considera que:

es un gran avance para crear una infraestructura de transporte más eficiente y segura