El Laboratorio de Dinámica de Energía, una organización de investigadores de la Universidad Estatal de Utah, está trabajando para desarrollar un nuevo sistema inalámbrico de recarga para coches eléctricos en movimiento, una tecnología que supone tantas ventajas como posibles inconvenientes.

Con este sistema se pretende recargar las baterías hasta una velocidad máxima de 110 km/h, por lo tanto sería la solución de los muchos problemas que tienen los coches eléctricos de hoy en día. Una solución que plantea muchas dudas y es que significaría la carga por inducción a gran escala, una tecnología quizás demasiado novedosa por los perjuicios que pude suponer el tener ondas electromagnéticas tan pronunciadas en las grandes ciudades. Y eso que parece que hasta el pavimento podría tener Wi-Fi.

El sistema funciona a través de una parrilla especial incorporada en el pavimento, como ya se ha hecho con éxito en algunos aparcamientos. Éste sistema funciona cuando el coche está parado y colocado en esa plataforma, pero el siguiente paso para los investigadores es permitir que los coches se puedan recargar en movimiento, con lo que la experiencia de conducir coches eléctricos se vería amplificada porque nos olvidaríamos de la autonomía.

El proyecto es teóricamente viable porque sólo necesitaría la instalación de dos bobinas de cobre bajo el asfalto capaces de resonar a la misma frecuencia. Una de estas bobinas sería la encargada de conectarse a la red eléctrica, mientras que la segunda es la que recibe esta electricidad y genera un campo magnético que sería el que usaría el vehículo para la recarga. Digamos que se necesita un emisor y un receptor de energía y el coche al pasar por esos puntos se recargaría. La capacidad de recarga es de hasta 10 kW, con una tasa de eficiencia del 97% a una distancia de casi dos metros. Aunque se vería distorsionado este dato por la cantidad de metal que tienen los coches, así que de momento, es más una teoría, pero así se empieza.

La primera experiencia piloto no llegará hasta finales de 2013 y podría suponer a parte de la independencia de la energía, la supresión de una gran parte de las baterías. Como yo me imagino, en el futuro estos ingenieros ven las carreteras como una pista de Scalextric quitando gran parte de la diversión de hacer algo no planificado.

Habría otra duda, la forma de pago. Los coches del futuro llevarán un "taxímetro" para contabilizar los kilómetros recorridos para saber cuanta energía hemos consumido, o se pagaría una tasa mensual, como un impuesto por la utilización del coche eléctrico...La teoría, como ves, está muy bien, no preocuparnos de la recarga de las baterías del coche, pero ¿y el resto de gadgets? ¿También se recargarían?, ¿los marcapasos dejarían de funcionar?, parece que sería el caos tecnológico absoluto. Eso o reinventar completamente el concepto de baterías. Tiempo al tiempo. Y una pregunta extra, a las localidades donde ni siquiera llega el ADSL, ¿llegaría este tipo de infraestructuras?

Como es lógico este tipo de infraestructuras se antojan demasiado futuristas y nos tendremos que ir acostumbrando a ver puestos de recarga porque hasta que no se amorticen, no se pensará en producir a gran escala su sustituto.