Últimamente, estamos viendo cómo los principales constructores de automóviles siguen invirtiendo en I+D, debido en parte son sólo a la contaminación que actualmente asola nuestro planeta, sino por las duras restricciones que están llegando año a año tanto a Europa como al los Estados Unidos, entre otros. Ya hablamos en su día, de las fuertes restricciones que estaban imponiendo en el país norteamericano con gracias a la CAFE (Corporate Average Fuel Economy). Una reducción de consumo de combustible, que posteriormente tuvieron que rectificar por ser demasiado severas. El caso es que la NTSA (National Highway Traffic Safety Administration) y la EPA (Environmental Protection Agency), han anunciado formalmente los estándares de consumo que en un futuro próximo van a tener que hacer frente en el país americano, y podría no haber buenas noticias.

Esta nueva proposición (enlace PDF), tiene unas 900 páginas, pero te lo resumimos de forma rápida: para el 2025, los fabricantes de automóviles deberán tener una media de consumo en todo su line-up de unos 4,32 l/100km (excluyendo a los vehículos comerciales). Además, esta nueva proposición significa que ciertos coches tendrán que tener un consumo de unos 3,8 l/100km, mientras que otros de mayor volumen como los SUV's o la furgonetas, podrán llegar hasta los 5,35 l/100km. Esto significa que habrá modelos que estén por encima de los 4,32 l/100km y otros que no. Lo que importa que una marca alcance de media entre todos sus modelos, esos 4,32 l/100km.

Todavía es una normativa que tiene un poco confusa al sector (no sé si en Europa las cosas están mas claras), por ejemplo, ya que el Chrysler 300 podría ajustarse a la normativa de 4,32 l/100km, mientras que modelos más pequeños como el Honda Fit debería alcanzar unos 3,8 l/100km que se ha mencionado anteriormente. De esta forma, en el 2030, EE.UU. podría utilizar unos 3.8 billones de barriles de petróleo menos ¡al día!. Lo que en una familia de EE.UU. supondría hasta unos 8.000$ menos al año, por no hablar de las toneladas de CO2 que nos ahorraríamos.

Sin embargo, no todo van a ser buenas noticias, y las primeras estimaciones, sitúan un encarecimiento de los coches del orden de unos 1.500$ en los modelos más convencionales, mientras que los mas caros llegarían hasta los 6,500$ por coche. Y es que está claro que los materiales empleados para mejorar esta eficiencia en el combustible, siempre serán mas caros, pero el problema es que muchos americanos no se dan cuenta (aunque cada vez están mas concienciados), de que es preferible pagar con un automóvil más avanzado, con un menor consumo, que por una más barato, ineficiente y potente.

Está claro que durante los próximos 14 años, la mentalidad irá cambiando, y esperemos que sea así. Sobretodo viendo cómo últimamente las ventas de los vehículos híbridos han bajado en los últimos meses en EE.UU., son más caros y menos apetecibles para la mayoría de los consumidores norteamericanos. Esperemos que la cosa vaya cambiando.