Cuando hace algunos años Porsche presentó el Cayenne, muchos se llevaron las manos a la cabeza. Blasfemia, herejía o traición a los principios sacrosantos del fabricante alemán fueron algunos de los adjetivos utilizados por crítica y público. Y razones la verdad es que no les faltaban. Sin embargo, el tiempo se encargó de poner a cada uno en su lugar, dando la razón a los alemanes con un éxito rotundo de ventas. Unos cuantos años después, parece que la historia puede repetirse: una marca especializada en la fabricación de deportivos, dando el salto a los todo-terrenos premium de lujo. Evidentemente, estoy hablando de Maserati y su esperadísimo Kubang, el SUV con el que los italianos quieren desembarcar en el segmento de los SUV de lujo.

El nuevo Maserati Kubang ha sido presentado con todos los honores en el stand de la marca, aunque seguramente había más de uno con la mosca detrás de la oreja. De entrada, “todo-terreno” y “deportividad” son dos conceptos que raramente se llevan bien. De excepciones hemos visto algunas, pero no muchas: el Porsche Cayenne Turbo, el BMW X5M y poco más. ¿Por qué debería ser este caso diferente? Contar con una suspensión elevada implica tener un centro de gravedad alto, lo que, a su vez, condiciona las habilidades ruteras del modelo. Sin embargo, y con el firme propósito de sacarnos esa idea de la cabeza, Maserati no han dudado en afirmar que el diseño, el motor, las suspensiones, los frenos, la dinámica y el rendimiento son 100% Maserati, en perfecta continuidad con los valores más importantes para la marca: deportividad, estilo, elegancia, lujo, rendimiento y fabricación artesanal.

Son palabras ciertamente bonitas, aunque algo arriesgadas cuando el nuevo Kubang estará compartiendo la misma plataforma que en la actualidad utiliza el Jeep Grand Cherokee. ¿Qué es lo que ha cambiado, pues, en la nueva propuesta de los italianos? Pues la verdad es que muchas cosas. Para empezar, los motores no tendrán nada que ver con los que monta el primo yankee. Firmados por todo un especialista como lo es Paolo Martinelli, estarán diseñados en Modena y fabricados en Maranello por Ferrari. Para todos aquellos a quien Martinelli les suene más a marca de zapatos que a cualquier otra cosa, simplemente puntualizar que el italiano ha trabajado ni más ni menos que 30 años en Ferrari, tanto en coches de calle como en la Scuderia de competición. Que sabe de lo que habla, vamos.

Estéticamente, la verdad es que el nuevo Kubang poco tiene que ver con cualquier cosa que hayamos visto hasta la fecha. El frontal guarda bastante similitud con el Gran Turismo, gracias a una parrilla frontal de generoso tamaño inspirada en la del coupé. Sin embargo, aquí es donde acaban las similitudes entre ambos modelos. Una de las cosas que sorprende es que el techo cae hacia la parte trasera, algo así como lo que sucede con el BMW X6, aunque sin llegar a los extremos del todo-terrenos bávaro. Eso le da un aire bastante más deportivo del que tendría con una configuración más convencional (como la del Touareg o el Cayenne, por ejemplo), aunque tampoco es que sea un diseño de esos que enamoran a primera vista. Las cosas como son.

Lo que está claro es que Maserati ha querido diferenciar su nueva propuesta del Jeep Grand Cherokee todo lo que ha podido. Aunque el Kubang se fabricará (probablemente) en la misma planta donde se monta el Grand Cherokee, en Detroit, el uso de motores diferentes en ambos casos dotará de una personalidad también diferente al uno y al otro. Del mismo modo, y sabiendo que los motores estarán fabricados por Ferrari, creo que podemos dar por hecho que la potencia seguramente no bajará de los 400 CV. Como poco. No obstante, aquí ya estamos entrando en el terreno de la especulación, ya que información técnica tenemos más bien la justa. Que el nuevo Kubang tenga el mismo éxito que tuvo el Porsche Cayenne en su momento es una cosa que sólo el tiempo lo dirá. De entrada, el nombre (ya usado en un concept similar presentado en 2003) no me parece del todo acertado, aunque tampoco me lo parecía el de “Cayenne”, tampoco…