Hace años que los diésels dejaron de ser lo que eran para convertirse en una muy válida alternativa a los modelos de gasolina. Sin embargo, y a pesar de que algunas marcas han trasteado con la idea de crear versiones deportivas propulsadas por gasoil, ninguna de ellas se ha atrevido a echar toda la carne en el asador con un turbo-diésel de altísimas prestaciones. Al parecer, ésto podría cambiar en breve si se confirman los planes de BMW para ofrecer un Serie 5 turbo-diésel preparado por BMW Motorsport. Antes de que os llevéis las manos a la cabeza y acuséis a BMW de haber cometido un sacrilegio simplemente por pensar en un modelo M turbo-diésel, esperad al final de esta entrada porque quizás os sorprendáis…

Para empezar, el modelo en cuestión no usaría la nomenclatura habitual de los modelos M, por lo ya podéis respirar tranquilos: ni se llamará M5D, ni MD5, ni nada que se le parezca. En BMW piensan en usar un sistema parecido al del Serie 1 M Coupe o al de la versión más deportiva del Z4, llamada sDrive35is: 550dxM, M550dx, 550dM, etc. Sin entrar en detalles, porque por el momento hablar del nombre es especular por especular, parece que lo que BMW quiere decir con ésto es que el nuevo “M5 diésel” no será un M5 diésel como tal, sino un Serie 5 turbo-diésel preparado por BMW M. Es pequeño un matiz, pero un matiz importante. La “x” que habéis leído por ahí significa lo que todos estais pensando: el descomunal par-motor que ofrecerá el conocido motor de 3.0 litros será tal, que a BMW no le queda otra que optar por un sistema de tracción a las cuatro ruedas. O eso, o cambiar de neumáticos traseros cada 2.000 kilómetros.

Entonces, ¿de qué nivel de potencia estamos hablando? Si una cosa está clara es que el BMW M5 seguirá siendo el buque insignia de la marca, un modelo intocable, el niño mimado del fabricante alemán. Sin embargo, el nuevo 550xdM (por ponerse un nombre) no se le va a quedar atrás: el par se espera que sea sencillamente descomunal, rondando los 880 Nm. Para que os hagáis una idea, el BMW M5 se queda entorno a los 675 Nm. En cuanto a la potencia, ésta no debería bajar de los 500 CV, algo lejos de los 580 CV que ofrece el M5, pero más que suficiente para convertirse en la referencia en cuanto a berlinas premium turbo-diésel se refiere.

Para lograr tales niveles de potencia y par, los ingenieros de la casa alemana optarán por un sistema tri-turbo con un turbo-compresor pequeño, movido por energía eléctrica y encargado de generar par a bajas revoluciones, unido a dos turbo-compresores de mayor volumen y caudal. Y es que para extraer 500 CV y 880 Nm de par de un motor de seis cilindros turbo-diésel de tan sólo 3.0 litros de cilindrada, toda ayuda es poca. Es de esperar que este propulsor llegue tarde o temprano al BMW X5 M y X6 M. En este sentido, un X6 M fue recientemente cazado en el Nürburgring con esta configuración. Al igual que pasó con el 4.4 V8 que finalmente se hizo un hueco en el M5, no sería de extrañar que BMW ofreciera este motor primero en los todo-terrenos, para introducirlo posteriormente en la berlina. Como una especie de “sondeo” para ver como lo recibe el público.

Con todas las cartas sobre la mesa, ¿que opináis? Cifras como los 500 CV o los 880 Nm de par estaban reservadas no hace ni dos días a los deportivos más radicales y exclusivos del mercado. Independientemente de que se trate de un motor gasolina atmosférico que gire a 9.000 rpm, o de un turbo-diésel que lo haga a 4.500 rpm casi sin hacer ruido, el empuje y la patada del motor han de ser igual de impresionantes, sino más en el caso del diésel, debido a su mayor par-motor. Yo personalmente no lo encuentro un sacrilegio, como mínimo si lo comparamos con el X5 M o el X6 M. Y vosotros, ¿qué pensáis? De entrada no se espera ninguna novedad al respecto de cara al salón de Frankfurt, aunque para el de Ginebra no deberíamos descartar nada.

Vía: Autoblog