En los últimos dos años, BMW ha sido una de las marcas que más ha trabajado a la hora de reducir el consumo de combustible y los niveles de emisiones. Gracias al programa EfficientDynamics, los de Munich han demostrado de forma clara que se puede reducir tanto las emisiones como el consumo de carburante, sin por ello tener que recurrir a costosas tecnologías híbridas y otras propuestas “alternativas” de similares características. Tan sólo centrándose en pequeños detalles como los neumáticos de baja fricción o las rejillas frontales de apertura variable, ya se pueden conseguir grandes avances en este sentido. El último modelo en recibir tal apelativo ha sido la renovada Serie 5, tras la presentación hace unos días del BMW 520d EfficientDynamics.

Gracias a una serie de mejoras enfocadas a maximizar la eficiencia de la berlina alemana, el 520d EfficientDynamics consigue homologar un consumo de tan sólo 4,5 l/100 km, una cifra hasta ahora reservada a modelos mucho más modestos y de un tamaño significativamente más pequeño. Sin embargo, los esfuerzos que se han hecho por mejorar el dos litros turbo-diésel de la marca no se han quedado en el consumo de carburante, sino que también han logrado reducir la cifra de emisiones hasta unos impresionantes 119 g/km de CO2 (impresionantes, se entiende, para un coche de estas características).

Si pensais que esas cifras de consumo y emisiones sólo se pueden lograr a base de penalizar el rendimiento mecánico y las prestaciones, no podíais estar más equivocados. El motor 2.0 turbo-diésel que equipa el 520d EfficientDynamics rinde una potencia de 184 CV y un par de 379 Nm, lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 8,2 segundos, y alcanzar una velocidad máxima de 231 km/h. Evidentemente, sobra decir que si tratamos de conseguir esos registros de aceleración y velocidad, el consumo de carburante se multiplicará exponencialmente, pero una cosa no quita la otra: ya no hace falta renunciar a la velocidad ni a las prestaciones para conseguir un coche eficiente (a velocidades mucho más razonables, claro está).

Para conseguir esas cifras, en BMW han decidido recurrir a tecnologías micro-híbridas sobradamente conocidas, como puedan ser los sistemas start/stop o los sistemas de recuperación de energía en las frenadas. A ello hay que sumar unos desarrollos del cambio (un manual de seis relaciones como única opción disponible) algo más largos, especialmente en la sexta velocidad; así como la utilización de neumáticos de baja fricción junto a unas llantas con un diseño más aerodinámico. El resultado de todas estas pequeñas mejoras permite a la nueva berlina de BMW conseguir unos registros que mejoran significativamente los que ofrecía el 520d disponible hasta ahora.

Asimismo, BMW también ha aprovechado para renovar la oferta mecánica en la Serie 5. De esta forma, el seis cilindros turbo-diésel que hasta ahora equipaba el 525d será sustituido a partir de ahora por un 2.0 litros turbo-diésel bi-turbo capaz de rendir una potencia de 218 CV y un par de 450 Nm. Gracias a este cambio, el rendimiento y la potencia se mantienen prácticamente intactas, pero a cambio se mejora la eficiencia y el consumo en hasta un 20%. En lo que hace referencia a los motores de seis cilindros diésel (530d y 535d), también se ha mejorado el consumo en un 13% gracias a pequeñas mejoras en la gestión del turbo, aunque no por ello se haya penalizado la potencia, más bien al contrario: el 530d rinde ahora 258 CV mientras que el 535d se sitúa en unos más que dignos 313 CV.

Vía: What Car?