Lo cierto es que en EE.UU., llevan unos cuantos meses un tanto convulsos. Y es que hay mucha polémica en torno a la política que debería seguir la Administración de Barack Obama en cuanto al tema de las limitaciones de consumo de los coches en el país americano. Y éste, es un tema del que ya os hablamos no hace mucho tiempo, pero ahora, parece ser que el presidente Obama, está recibiendo fuertes presiones por parte de los grupos ecologistas. En concreto, hay que decir que los ecologistas, están siendo representados a través del Corporate Average Fuel Economy (más conocido como CAFE, curioso), y que dicho grupo ecologista, está tratando de promover que la limitación se cifre en torno a unos 3,8 l/100km, pero para el próximo año.

Lo cierto es que de confirmarse la noticia, esta medida podría hacer mucho daño a prácticamente casi todas las marcas, sobretodo en particular a los grandes fabricante europeos de coches premium. Y es que está claro que casi cualquier modelo mayor que un Golf, superaría dicha cifra, a no ser que fuese un modelo eléctrico, híbrido. Lo que está claro es que esta medida haría mucho daño a muchos fabricantes, ya que cada multa por coche que incumpla las leyes, podrían hacer que las grandes marcas se replanteen su política de expansión en los EE.UU..

Para recordar cómo está la situación en los EE.UU., hay que decir que el Gobierno de EE.UU. debe tomar una decisión en torno a la nueva legislación a partir de Septiembre. Y de momento, la legislación que tomaría cuerpo se centraría en dos fechas de medio y largo plazo. Y es que en un principio, el Gobierno propondría un consumo medio en torno a los 5 l/100km en el 2017, y los nombrados 3,8 l/100km en el 2025. Uns cifras bastante más realistas y respetables que las que quiere imponer de nuevo el CAFE a través de los diferentes grupos ecologistas americanos.

Muchos de los expertos analista, señalan que de confirmarse la noticia, cada coche podría llegar a costar entre 6.000 € y 9.000 € cada nuevo modelo, una mala noticia para un sector que podría tener unas pérdidas totales tanto de empleo como de ventas de coches, en torno al 25 %. Desde luego, yo particularmente, no creo que se llegue a esa medida tan extrema en tan poco tiempo, y me parece bastante más realista y menos agresiva, la que hasta a día de hoy, tomaría la Administración de Obama.