
Tal y como anticipamos hace unos meses, Mini ha confirmado finalmente los “rumores” que apuntaban a un más que posible Cooper S con mecánica turbo-diésel. El nuevo Mini Cooper SD ha sido presentado hoy mismo y viene a complementar una gama diésel que hasta ahora contaba únicamente con dos motorizaciones: el Cooper D y el One D, de 112 y 90 caballos respectivamente.
El motor es indudablemente el aspecto más destacable de esta nueva versión: se trata de un 2.0 turbo-diésel de cuatro cilindros de nueva factura, capaz de ofrecer 143 caballos a 4.000 rpm y 305 Nm de par máximo. Aunque las cifras y las especificaciones puedan darnos a entender que se trata del mismo bloque que utiliza, por ejemplo, el BMW 118d (143 caballos a 4.000 rpm, 300 Nm de par), el motor del nuevo Cooper SD es una evolución del bloque 1.6 desarrollado conjuntamente por PSA que ya equipaban tanto el Cooper D como el One D. Según algunas fuentes, este hecho se debe a que el motor del BMW no se podía montar de forma transversal, lo que tiene su lógica dada la peculiar configuración del BMW Serie 1.
Este propulsor se ofrecerá junto con un cambio manual de seis relaciones como equipamiento estándar, aunque como opción también se podrá optar por un automático también de seis relaciones. Asimismo, el nuevo Cooper SD será todo un ejemplo de eficiencia, con tecnología start/stop o un sistema de recuperación de energía en las frenadas como elementos equipados de serie. Eso por no hablar de los habituales filtros de partículas o un shift point display que nos indica el momento óptimo para cambiar de velocidad. Como podéis ver, el Mini Cooper SD no se queda corto en cuanto a equipamiento, lo que inevitablemente tendrá sus consecuencias en el precio final, aunque tratándose de Mini, eso no debería sorprender a nadie.
Las prestaciones, por su parte, son bastante interesantes, situando al pequeño Mini a la misma altura que el SEAT Ibiza SC 2.0 TDI FR, uno de los líderes en su categoría. Sin embargo, los 8.1 segundos que necesita para alcanzar los 100 km/h, o los 215 km/h de velocidad máxima, aunque no están nada mal, no dejan de ser algo decepcionantes si pensamos que algunas marcas ofrecen potencias bastante superiores con motores de similares características (Volkswagen, sin ir más lejos, ofrece 170 caballos con el 2.0 TDI) - me imagino que será cosa de no comerle ventas al “hermano mayor”, el Cooper S de gasolina. De todas formas, si analizamos las prestaciones teniendo en cuenta que el consumo apenas llega a los 4.3 litros cada 100 kilómetros, y que las emisiones de quedan en unos remarcables 114 g/km, la cosa empieza a verse con otros ojos.

Sin embargo, vistas las prestaciones, se ha de reconocer que no podemos calificarlo como equivalente del Cooper S porque, senzillamente, no lo es: la versión de gasolina le saca prácticamente 40 caballos, que no es poco, con lo que las prestaciones juegan en ligas diferentes - 1.1 segundos menos para pasar de 0 a 100 km/h, y 13 km/h adicionales en cuanto a velocidad máxima. Dicho ésto, lo que si es verdad es que este propulsor llena un hueco que hasta ahora estaba vacante, y es que el Mini Cooper D, con sus 112 caballos de potencia, se quedaba más bien corto a la hora de compararse con la competencia; e incluso dentro de una gama como la de Mini, tirando a media-alta por precio, acabados y prestaciones.
Si me hubieseis preguntado hace 15 años que pensaba sobre este tipo de motores, probablemente os habría dicho que sólo sirven para furgonetas y camiones: mucho ruido, muchas vibraciones, mucho humo negro… y muy pocas prestaciones. Sin embargo, los años han ido pasando y la tecnología ha evolucionado de forma notable, hasta el punto que, tras la incorporación de elementos como los turbos de geometría variable, o sistemas common rail, hoy podemos encontrar variantes “petroleras” que poco tienen que envidiar a sus equivalentes de gasolina.
Para mi, la “iluminación” me llegó al probar el Seat Ibiza Cupra TDI de 160 caballos, un compacto que empujaba como una béstia y que, a pesar de no subir mucho de vueltas, daba una sensación de velocidad muy, muy alta. Son, en definitiva, coches ideales para aquellos que a lo largo del año tengan que hacer muchos kilómetros, pero que a su vez no quieran renunciar a las características de este tipo de coches: divertidos, pequeños, compactos y, sobretodo, rápidos.
Este motor y equipamiento no sólo se ofrecerá en el Mini Cooper, sino que también hará acto de presencia en el Mini Clubman, el Mini Cabrio y el Mini Countryman. Será presentado de forma oficial en el Salón de Ginebra.






















No sé si el motor del MINI SD será el 2 litros de PSA (la nota de BMW no lo aclara); lo que sí es cierto es que el motor 1.6 D de los nuevos MINI (lanzados apenas hace meses) no tiene nada que ver con el de PSA y es un diseño original de BMW. De hecho, el motor MINI es un 78x83,6 mm de 1598 cc mientras que PSA es un 75x88,3 mm de 1560 cc.