Con la llegada de los coches eléctricos llega la oportunidad de nuevos diseños estructurales, nuevos retos por resolver, como colocar las baterías, y nuevas metas de cara a la seguridad en caso de accidente. Como existen diversos motores eléctricos (en rueda, un motor con transmisión, etc) también existen nuevas partes vacías utilizables. Por ejemplo, en el caso del Tesla Model S se ha rediseñado todo el frontal, ya que ahora tiene bastante espacio libre, consiguiendo mayor rigidez torsional y eficacia en caso de accidente.

Pero a cambio ahora los problemas en caso de accidente pueden ser otros. Podemos tener fugas de líquido de las baterías, altamente contaminante y nocivo para la salud, o cables al descubierto, cortocircuitos y corrientes peligrosas para los ocupantes del vehículo. Por ese motivo Volvo ha llevado al Detroit Auto Show una versión eléctrica de su Volvo C30 después de tener un pequeño incidente controlado a 64Km/h (40 mph). Como se puede apreciar en la imagen, la estructura general del C30 es buena; Lo que no se es si al estar pensado como coche con motor de combustión desde el principio han mejorado o no la absorción de impactos frontales.

Como hemos comentado antes, los nuevos métodos de propulsión como los coches eléctricos o de hidrógeno tienen problemas derivados en caso de accidente. En el caso de los que usan hidrógeno es el peligro de una fuga, algo que se ha estudiado desde hace tiempo. Ahora con los eléctricos hay que tener cuidado por ejemplo bajo lluvia por peligros de electrocutamiento, o para evitar incendios por chispas si un coche tiene un accidente en el campo, o intoxicación por los líquidos internos de las baterías.

Pero creo que debido al menor peso del sistema de propulsión y mayor libertad a la hora de reorganizar el espacio interior repercutirá en una seguridad mayor, con estructuras capaces de generar deceleraciones menores y mayor espacio habitable y de carga.

Vía: MotorAuthority