Como si de una plaga bíblica se tratara, la invasión Helly Kitty se extande imparable, sin que nadie pueda hacer nada para remediarlo. Si todo empezó con cosas inocentes como juguetes y ropa para niños, ahora ya ni los aceites sintéticos para motores se salvan: ropa, turrones, electrodomésticos, etc. No hay objetos, gadget o ítem que se le resista. La última víctima en caer ha sido el Smart ForTwo, tras el acuerdo al que han llegado el Grupo Daimler y la empresa Sanrio, quien posee los derechos de tan maléfico personage. Con el pequeño utilitario ya son más de 50.000 los artículos con la silueta de la gatita japonesa que se venden hoy en día, en más de 70 países alrededor del mundo. Lo dicho, una invasión silenciosa.

Por fortuna para muchos, el Smart ForTwo Hello Kitty tan sólo se ofrecerá en los Estados Unidos, como parte del programa de personalización smart Expressions. La oferta la componen tres diseños diferentes realizados en vinilo, que unidos a los diferentes colores disponibles, suman un total de 22 combinaciones diferentes, a cuál más ñoña. La pregunta es: ¿por qué? ¿Había alguna necesidad? Seguro que debe haber amantes de la gatita Hello Kitty en todas partes. De lo que ya no estoy tan seguro es si éstas tienen edad para poder conducir o no.

Las combinaciones tiene nombres tan sugerentes como Hello Kitty Forever, Hello Kitty Bow y Hello Kitty Supercute (este último me provoca una especial grima), y sólo pueden haber sido pensadas para adolescentes con el carnet de conducir recién sacado, o bien para señoras con síndrome de Peter Pan, por más que estas últimas suenen a uno de esos típicos grupos de Facebook. Si no, no me lo explico. Afortunadamente, siempre nos quedará el consuelo de que, en el fondo, sólo estamos hablando de un Smart ForTwo y no de un Porsche o un Ferrari, aunque la marca del cavalino tampoco se ha salvado del virus Kitty...

Hace unos meses, Smart lanzaba un concurso de diseño donde cualquiera podía decorar el pequeño ForTwo como le viniera en gana. Digamos que era una forma un tanto "art car" de promocionar el coche. El ganador fue un tal Tamir Shefer, con un diseño moderno y urbano, mucho más atractivo que el presentado por Sanrio. Con la de buenos diseños que se deben haber desaprovechado, y va y lo único que nos llega es ésto...

Vía: Autoblog