En los tiempos que corren, no hay marca que no intente ser un poco más verde. Ya sea Ferrari, con el 599 Hybrid presentado en el pasado Salón de Ginebra, o Honda, con el nuevo CR-Z, casi todos los fabricantes han presentado alguna propuesta con la intención de hacerlos un poco más ecológicos. BMW no se escapa de esta tendencia con su Efficient Dynamics. En los últimos meses hemos podido ver como sus motores se han ido encogiendo poco a poco, como el nuevo BMW M5, que contará con un V8 bi-turbo en lugar del V10 de 5 litros; o el M3, cuya siguiente generación ya se sabe que contará con un seis cilindros turbo-alimentado.

Hace algunos años, en cambio, las cosas eran bien diferentes. Era una época en la que los fabricantes no tenían miedo de probar cosas nuevas sin el miedo al "que dirán". Hoy os quería hablar de uno de estos coches, el resultado de un proyecto un tanto especial: el BMW E32 Serie 7 "Goldfish" V16. Como su nombre bien indica, este Serie 7 equipaba un descomunal motor con 16 cilindros y 6,7 litros. Una locura, fruto de la mentre creativa de tres ingenieros de BMW: Karlhienz Lange, Adolf Fischer y Hanns-Peter Weisbarth.

Éstas eran las tres personas que se escondían detrás del proyecto "Secret Seven", tres ingenieros que en su momento contaban con mucha influencia en BMW. Lange era el responsable de la división de motores, Fischer estaba al mando del departamento de proyectos "secretos", y Weisbarth estuvo muy involucrado en el desarrollo del E31 Serie 8 y el E32 Serie 7. Entre los trabajos de Lange, destacaba el motor V12 de 5 litros (llamado internamente M70) que equipaba el buque insignia de Munich: el BMW 750iL. Interesado en ver hasta donde se podía llegar con este tipo de mecánicas, Lange encargó a Fischer el desarrollo de un motor V16. Y así es como el proyecto "Secret Seven" nacía.

En la Noche Buena de 1987, tan solo 6 meses después del encargo de Lange, Fischer ya tenía su motor V16 listo para ser probado en el banco de pruebas. Las cifras realmente eran espectaculares (para la época): 6,7 litros de cilindrada, 408 caballos, y 461 Nm de par. Eso eran 100 caballos y 100 Nm más que el motor M70 que ya equipaban los 750iL. Evidentemente, y como era de esperar, añadir 4 cilindros a un motor que ya de por si era inmenso, tenía ciertos inconvenientes. Y uno de ellos era obviamente el espacio. El nuevo motor era 30,48 centímetros más largo, cosa que obligó a tomar medidas drásticas.

Para BMW era imporante que las modificaciones al E32 se redujesen al mínimo. Cosas como alargar la carrocería, por ejemplo, estaban pues fuera de toda opción. Y claro, instalar un motor de ese tamaño en una carrocería standard de E32 implicó tomar ciertas decisiones... importantes. La principal fue la de retirar todo el sistema de refrigeración, del vano motor a la parte trasera. Eso obligó a los técnicos a instalar dos grandes entradas de aire para canalizar el flujo hacia los radiadores situados en el maletero, con una gran salida de aire montada en el espacio que hay entre las luces traseras. En consecuencia, se tuvieron que reducir el tamaño de las ópticas traseras, eliminando las luces antiniebla y la de marcha atrás.

Evidentemente, todas estas decisiones acabaron de condenar las pocas posibilidades que este coche tenía de ver la luz del día. Y a pesar de eso, Lange y sus dos colaboradores no pararon el proyecto hasta tener el coche terminado. Porque sí. Porque querían. Y porque podían.

La versión final, montada en una carrocería de E32 terminada en tonos dorados (de ahí que también se le conozca como Goldfish) contaba con un cambio manual de 6 relaciones proveniente del BMW 850i. Con semejante mecánica, este especial E32 era cualquier cosa menos "ecológico": 20 litros cada 100 km en circulación urbana y 14 en conducción por autopista, donde Goldfish debía sentirse como en casa. La velocidad máxima era de 281 km/h y podía acelerar de 0 a 100 en 6 segundos exactos. No es que sean cifras muy impactantes hoy en día, pero en 1987 eran ciertamente únicas en su género.

A pesar de que la intención de Lange era la de crear un BMW Super 7 con este motor V16, los directivos de BMW nunca le dieron la luz verde. El motor tampoco acabó en ningún otro coche de la gama BMW, y no creo que lo haga ya, más teniendo en cuenta los tiempos que corren y el Efficient Dynamics que impera hoy en BMW. No obstante, proyectos como éste alegran a uno el día, y nos demuestran que los ingenieros a la cabeza de las grandes marcas no están tan encorsetados como nos pensamos. No hay que olvidar, por ejemplo, el BMW X5 V12 LMR que equipaba el motor ganador de Le Mans en 1999, que aparecería una decada después...

Vía: BMWBlog | Fotos: Automocionblog