El pequeñín de BMW se ha ganado su merecido respeto dentro de su gran familia bávara. El pasado lunes se entragaba en el Salón de Leipzig la unidad 1.000.000, un 118d de tres puertas, que fue entregado en un acto especial a su afortunado dueño.

Desde que se pusiera a la venta en 2004, este modelo ha conseguido en su primera generación alcanzar el millón de unidades. Cierto es que muchos no apostaban demasiado por este modelo pues su principal competidor, el Audi A3, estaba muy arraigado en el sector. Necesitó un par de años para ganarse al público y para corregir los errores de fabricación de las primeras ediciones -paneles de las puertas sin tapizar, tapa de la guantera débil, algunos materiales pobres-, algo que supo zanjar rápidamente. Con las versiones Coupe y Cabrio, BMW asestó la estocada final al A3, consiguiendo meterse de lleno en el mercado de los compactos y afianzarse como uno de los fuertes en el sector.

Se trata de un producto que se ha hecho redondo para BMW. Un buen -y relativamente barato- acceso a una marca premium con multitud de variantes y motores -con fiabilidad de sobra contrastada- que abarcan una amplia variedad de público en todos los mercados. Sin duda, este modelo ha contribuído en gran medida a que BMW pudiera erigirse como el constructor premium más importante del mundo, por delante de Mercedes y Audi.

Vía: BMW blog