
Y no precisamente es una carrera. Dos amigos llegan hasta Alemania para dar unas vueltas al Nurburgring en un Nissan GT-R. A medida que transcurren las vueltas, estas se transforman en una odisea para el que va conduciendo, por los continuos “consejos” y discusiones que su acompañante le quiere dar y que llegan a lo gracioso (pero menos gracioso le estaría resultando al que iba conduciendo).
Vía: Jalopnik
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