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Holger Schubert es un diseñador de orígen alemán que vive en Los Ángeles y a quien el destino ha tratado muy pero muy bien. Poseedor de un Ferrari 512 Berlinetta Boxer (al parecer del año 1984, uno de 929 construídos), este hombre le dió un sitio más que privilegiado al coche, al construír un puente que une la entrada de su estacionamiento con la sala de su casa.

De esta manera, el Ferrari descansa entre muebles, sillones y pantallas de LCD, matizado con una impresionante vista al Océano Pacífico. Cuando usa su Ferrari, un mecanismo hidráulico saca el coche hasta situarlo sobre el puente, para no tener que poner en marcha el motor dentro de la casa. Hasta aqui, el sueño cumplido de un hombre rico.

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Pero al parecer este famoso puente tendría que ser demolido gracias a la envidia de sus vecinos quienes se quejaron de que la construcción, premiada por publicaciones de arquitectura, rompe el paisaje del vecindario, a pesar de haber sido autorizada su construcción. Lo típico.

Por ahora, el Ferrari quedará a buen resguardo, hasta que el caso se decida en los juzgados.