
Tanta fue la presión, que los japoneses tuvieron que ceder. Las marcas norteamericanas presionaron lo suficiente, como para que se modificara el cash for clunkers japonés, que no incluÃa vehÃculos de marcas norteamericanas. A partir de ahora, sà las incluirá.
Originalmente, no se consideraban los vehÃculos importados bajo un régimen especial que no cumplÃa con los estándares japoneses de consumo de combustible. Los coches importados de EEUU podrán hacer valer su certificación de consumo de combustible en Japón.
La “victoria” yankee se puede considerar menos que moral. Se calcula que el beneficio serán solamente unas paupérrimas 700 unidades más vendidas. En un paÃs que ha dominado a la industria norteamericana durante tantos años, es ridÃculo pensar que su población compre coches fabricados por su dominada competencia.
VÃa: Automotive News










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