Hoy podemos comprobar que cada país tiene sus leyes. Por ejemplo, hace unos días me enteré, por gentileza de nuestro colaborador David Lopez, de que atropellaron y condenaron a una chavala por desorden público. Si, atropellaron.

Imaginaos a una neozelandesa de 18 añitos (buenísima), con los pechos al aire en medio de la carretera. Cherelle May Dudfield, a saber porque, mostraba los pechos a los conductores mientras uno de los “atontaos”, le puso tanto empeño que no aguantó, no le dio tiempo y la arrolló, por suerte, sin causarle daños graves. La niña mareaba a los motoristas, pero al final todo el mundo miraba.

Admitió lo ocurrido y fue condenada a pagar una multa de 136 euros.

En Dinamarca hace unos años, empezaron una campaña con el fin de captar la atención de los conductores y asi, estar más atentos a la señalizacion de la vía. Por alguna razón aquello fue la noticia del día en muchos medios y al poco tiempo desapareció del mapa, incluso las chicas.

Vía: 20minutos