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Se trata de una pregunta que, desde hace poco más de un año, ronda la cabeza de los periodistas del motor. ¿Hasta qué punto compensa hoy en día la compra de un coche con motor turbodiesel? Pues, lo cierto es que cada vez menos pero la razón de ello no tenemos que buscarla en las preferencias ni en los hábitos de conducción de los conductores, si no en las propios fabricantes de vehículos y sus nuevas generaciones de propulsores de gasolina, cada vez más eficientes y con mejor rendimiento (entiéndase por rendimiento la relación entre prestaciones y consumo de combustible).

Un ejemplo claro lo encontramos en los nuevos motores de gasolina de inyección directa del grupo VAG, especialmente los de cuatro cilindros (1.4, 1.8 y 2.0 TSI). En los tres casos, las prestaciones y el agrado de conducción son significativamente superiores que en sus equivalentes en gasoil. Además, el consumo, aun siendo mayor, para nada se dispara. A todo eso hay que sumarle que los TSI son más baratos que los TDI. Veamos algunos ejemplos:

Volkswagen Jetta 1.4 TSI 122 CV vs 1.6 TDI 105 CV

A igualdad de equipamiento (Highline), la variante de gasolina cuesta 23.170 euros por los 24.500 euros que cuesta la versión diesel. La diferencia no es mucha, de acuerdo, pero súmale el agrado de conducción de uno de los mejores motores de cuatro cilindros de gasolina del momento, añádele el plus de prestaciones que ofrece (acelera de 0 a 100 km/h en 9,8 segundos por los 12 del 1.9 TDI) y ten en cuenta que la diferencia de consumo es de tan sólo 1,7 litros cada 100 km (4,7 por 6,4)

Volkswagen Passat 1.4 TSI 122 CV vs 2.0 TDI 110 CV:

Las diferencias prestacionales entre estos dos modelos también es considerable (el TSI acelera de 0 a 100 km/h en 10,5 segundos por los 11,8 del 2.0 TDI) y, además, en este caso, la diferencia de consumo es menor aún (5,5 litros del diesel por 6,6 litros a los 100 km/h del gasolina). El precio del gasolina es desde 24.080 euros por los 25.350 euros del diesel.

Pero esta situación no se reduce únicamente al grupo VAG, también es extrapolable a otras como BMW; por ejemplo en el caso del 320i y del 320d: En este caso, los siete caballos menos de la versión de gasolina unidas a la ausencia de un turbocompresor, hacen que las prestaciones de la variante diesel sean algo superiores: el de gasoil tarda en acelerar de 0 a 100 km/h 7,9 segundos, justo 0,3 menos que la versión de gasolina equivalente. Por consumo, los diesel de BMW son muy económicos pero la eficiencia de los propulsores de gasolina de la marca bávara hacen que también sean poco ‘gastones’: El 320i gasta 6,1 litros cada 100 km por los ajustados 4,8 litros del 320d. ¿Por precio? Aquí la diferencia (al menos sin promociones de por medio) sí que es considerable: el 320i cuesta 3.000 euros menos que el 320d (33.100 euros de uno por los 36.100 del otro).